Los Mayas





Los Mayas

La civilización maya habitó una vasta región denominada Mesoamérica, en el territorio hoy comprendido por cinco estados del sureste de México que son, Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán; y en América Central, en los territorios actuales de Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador, con una historia de aproximadamente 3.000 años.
Durante ese largo tiempo, en ese territorio se hablaron cientos de dialectos que generan hoy cerca de 44 lenguas mayas diferentes. Hablar de los "antiguos mayas" es referirse a la historia de una de las culturas mesoamericanas precolombinas más importantes, pues su legado científico y astronómico es mundial. Contrariamente a una creencia muy generalizada, la civilización maya nunca "desapareció". Por lo menos, no por completo, pues sus descendientes aún viven en la región y muchos de ellos hablan alguno de los idiomas de la familia mayense.
La literatura maya ilustra la vida de esta cultura. Obras como el Rabinal Achí, el Popol Vuh, los diversos libros del Chilam Balam, son muestra de ello. Lo que sí fue destruido con la conquista es el modelo de civilización que hasta la llegada de los primeros españoles, había generado tres milenios de historia.
La Conquista española de los pueblos mayas se consumó hasta 1697, con la toma de Tayasal, capital de los mayas Itzá y Zacpetén, capital de los mayas Ko'woj en el Petén (actual Guatemala). El último estado maya desapareció cuando el gobierno mexicano de Porfirio Díaz ocupó en 1901 su capital, Chan Santa Cruz, dando así fin a la denominada Guerra de Castas.
Los mayas hicieron grandes e impresionantes construcciones desde el Preclásico medio y grandes ciudades como Nakbé, El Mirador, San Bartolo, Cival, localizadas en la Cuenca del Mirador, en el norte del Petén, y durante el Clásico, las conocidas ciudades de Tikal, Quiriguá, (ambas las primeras en ser declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1979 y 1981 respectivamente) Palenque, Copán, Río Azul, Calakmul, Comalcalco (construida de ladrillo cocido), así como Ceibal, Cancuén, Machaquilá, Dos Pilas, Uaxactún, Altún Ha, Piedras Negras y muchos otros sitios en el área. Se puede clasificar como un imperio, pero no se sabe si al momento de colonizar impusieron su cultura o si fue un fruto de su organización en ciudades-estado independientes cuya base eran la agricultura y el comercio. Los monumentos más notables son las pirámides que construyeron en sus centros religiosos, junto a los palacios de sus gobernantes y los palacios, lugares de gobierno y residencia de los nobles, siendo el mayor encontrado hasta ahora el de Cancuén, en el sur del Petén, muchas de cuyas estructuras estaban decoradas con pinturas murales y adornos de estuco. Otros restos arqueológicos importantes incluyen las losas de piedra tallada usualmente llamadas estelas (los mayas las llamaban Tetún, o “tres piedras”), que describen a los gobernantes junto a textos logográficos que describen sus genealogías, victorias militares, y otros logros. La cerámica maya está catalogada como de las más variadas, finas y elaboradas del mundo antiguo.
Los mayas participaban en el comercio a larga distancia en Mesoamérica, y posiblemente más allá. Entre los bienes de comercio estaban el jade, el cacao, el maíz, la sal y la obsidiana.



Preclásico maya

También llamado Período Agrícola, existe un debate sobre los años de inicio y fin de este intervalo de tiempo, el más aceptado, en este caso para el área maya inicia aproximadamente en al año 1000 a. C. y terminaría rumbo al 320 d. C. Durante este periodo se desarrolla el idioma maya, el pueblo maya adquiere experiencia y construye algunas grandes ciudades.


Pirámide de El Tigre, en El Mirador, ca 600 a. C.
Una teoría basada en estudios de cerámica, motiva a deducir que en el periodo preclásico la costa del Pacífico (desde el este de Oaxaca hasta El Salvador) estuvo poblada por los ancestros de los mixe, zoques y popolucas actuales (uno de los cuales es del grupo de los mayas) que hacia el 1200 a. C. emigraron hacia el Golfo de México y desarrollaron la civilización Olmeca arqueológica, de hecho la cerámica más antigua de esta región es de un estilo inconfundible llamado Ocós, originaria del Pacífico de Guatemala, pero unos 600 años más antigua que la Olmeca, (Coe y Diehl 1980; Lowe 1977).
Según otra teoría complementaria a la anterior los descendientes de los olmecas emigraron a la zona del Petén guatemalteco, donde posteriormente se mezclaron con la gente del lugar originando a los "protomayas". Existen algunos fragmentos del Chilam Balam de Chumayel donde se afirma que éstos provenían de una migración que se produjo en el núcleo original maya que ciertos arqueólogos han encontrado en la zona maya de Guatemala conocida como El Petén, cuando en el Preclásico medio se comenzaron a desarrollar ciudades monumentales, en la Cuenca del Mirador, como Nakbé, ca 1000 a. C. El Mirador, ca 600 a. C., Cival, ca 450 a. C. y San Bartolo ca 400 a. C. con sus ahora famosos murales del Preclásico, los más finos y antiguos del área maya. Estas grandes ciudades, ya contaban con todas las características que hicieron famosos a los mayas del periodo Clásico, y dando lugar a la duda si los olmecas y mayas, de hecho fueron culturas que se desarrollaron independientemente.


Posteriormente, en el Posclásico, algunos grupos emigraron del Petén rumbo al norte (Península de Yucatán) y otros se quedaron ahí, de esta manera se explica el origen de las diferentes tribus mayas (itzaes, xiús, cocomes, tzotziles, tzeltales, lacandones, entre otras), ya que cada una de ellas conservaba rasgos comunes, sólo variaban los distintos dialectos. Cuando se realizó la conquista española cada uno de estos grupos se fue adaptando al mestizaje cultural y se fue haciendo único y autónomo en sus tradiciones.


Palacio en Nakbé, ca 500 a. C.
Al paso del tiempo la gran civilización maya floreció y alcanzó auge en la zona norte del Petén, en la Cuenca del Mirador, en el corazón de la selva tropical, ahí fue su núcleo original. Algunos especulan que el pueblo maya tomó como ejemplo muchos estilos de vida de la cultura olmeca, aunque los recientes hallazgos en las ciudades del Petén, como El Mirador, Cival, etc., contradicen ésta teoría. De ésta época, datan el urbanismo y la organización estatal que se fueron desarrollando en un ambiente estable y prolongado; se adaptaron al medio ambiente en que vivían y sabían convivir con la naturaleza. Por aquello se distingue un gran respeto que ellos tenían como seres humanos hacia su entorno.
Se estima que la selva del Petén se encontraba deshabitada al inicio del tercer milenio antes de Cristo, cuando los primeros agricultores construyeron sus chozas a orillas del río La Pasión y Cuenca del Mirador, demostrada por muestras de polen de maíz, que datan ca 2750 a. C. en lagos de la Cuenca del Mirador, éstos se empezaron a relacionar con la población de los Altos y la costa Pacífica de Guatemala en sitios como Takalik Abaj ca 1000 a. C. y Kaminaljuyú ca 800 a. C., y El Salvador ca 900 a. C., así como con la de la costa del golfo de México. Hacia el año 1000 a. C. la población en expansión se extendió por toda esta zona central iniciándose el proceso de urbanización, el empleo de sistemas agrícolas más complejos y una organización política más avanzada, capaz de controlar la creciente población y con una jerarquización interna, en la que nobles y sacerdotes iban ocupando los puestos de autoridad. Se inicia una división del trabajo con la diversificación de ocupaciones: agricultura, caza, pesca, recolección, alfarería, industria lítica, industria textil, comercio y culto religioso.


El trabajo de la tierra dio prioridad al cultivo del maíz, el frijol, el cacao y la calabaza, en tanto la caza, la pesca y la recolección quedaron como actividades complementarias; por eso a este periodo se le conoce también como agrícola. En él se va desarrollando una religión sencilla con la creencia en una vida ultra terrena y el culto a los muertos.
La evidencia arqueológica muestra que los mayas comenzaron a edificar una arquitectura ceremonial hace unos 3.000 años. Hay un desacuerdo entre los límites y la diferencia entre los mayas antiguos y una civilización mesoamericana preclásica vecina, la cultura olmeca. Los olmecas y los mayas antiguos parecen haberse influenciado entre sí. Los monumentos más antiguos consisten en simples montículos de tumbas, los precursores de las pirámides se erigieron más tarde.
De modo gradual, la influencia de la cultura olmeca dejó de ser tan grande como había sido durante el período Preclásico Medio. Hacia el siglo III a. C. había cesado definitivamente. Sin embargo, muchos pueblos de toda el área mesoamericana habían absorbido algunos de sus rasgos principales (culto a los muertos, arquitectura y escultura monumentales, el culto a las divinidades del agua y el fuego, etc.). Para el Preclásico Tardío, en toda Mesoamérica surgieron tradiciones culturales regionales, que fueron construidas sobre la base del legado olmeca. Los mayas tomaron de ese pueblo la escritura, el sistema de numeración y la Cuenta Larga, y muchas otras cosas. La cultura maya, propiamente dicha, no surgió sino hasta el primer siglo de la era cristiana, más o menos contemporánea al desarrollo deTeotihuacan

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Del período Preclásico Tardío se han detectado numerosos asentamientos humanos entre los cuales se encuentran Santa Marta (Chiapas), donde se constata una temprana ocupación en labores de cerámica y cultivo de maíz, fechada con el año 1320 a. C.; Chiapa de Corzo, Tonalá, Padre Piedra, e Izapa, con influencia olmeca; Edzná, Xicalango, Tixchel y Santa Rosa Xtampak (Campeche); Yaxuná, Acanceh, Dzibilchaltún (Yucatán); El Trapiche, Casa Blanca, Laguna Cuzcachapa, Las Victorias y Bolinas (Chalchuapa); Kaminaljuyú en el sur de Guatemala. Los pobladores de este último asentamiento controlaron las relaciones comerciales de la zona con el resto de Mesoamérica hasta que fueron invadidos hacia el año 400 d. C., por guerreros provenientes del centro de México, de la poderosa ciudad de Teotihuacan, cuya influencia militar y cultural se dejó sentir desde entonces en todo el ámbito maya.


Período Clásico

También llamado Periodo Teocrático, abarca desde los años 320 a 987 d. C. aproximadamente. Recibe este nombre porque en un principio se creyó que fue el grupo sacerdotal el que ejerció el poder político y que toda la vida económica, social y cultural se desarrolló en torno a la religión.
Los grupos sacerdotales, tuvieron gran importancia en el gobierno de los Estados mayas del Clásico; a pesar de eso, nunca fueron dirigentes. Existía una clase noble y en todo caso, eran los guerreros quienes concentraban el poder. La imagen de los mayas como una sociedad gobernada por sacerdotes fue derribada cuando se descubrió que las ciudades estaban en permanente guerra unas con otras.
Se incrementó notablemente la agricultura como actividad económica básica, la cual era practicada por grandes contingentes de labradores, propiciando una compleja división del trabajo y en consecuencia una fuerte estratificación social.
Las zonas arqueológicas más conocidas de este periodo son: Tikal, Uaxactún, Piedras Negras, Cancuén, Caracol, Yaxhá, Naranjo, Xultún, Río Azul, Naachtún, Dos Pilas, Machaquilá, Aguateca, Comalcalco, Palenque, Yaxchilán, Kankí, Bonampak, Quiriguá , Tulum, Edzná, Oxkintok, Ceibal, Xamantún, Copán, San Andrés, Yaaxcanah, Cobá, El Cedral, Ichpaatún, Kantunilkín, Kuc (Chancah), Kucican, Tazumal, Las Moras, Mario Ancona, Muyil, Oxlakmul, Oxtancah, Oxhindzonot, Pasión de Cristo, Río Indio, San Antonio III, Nohkuo Punta Pájaros, San Manuel, San Miguel, Punta Molas, Tamalcab, Templo de las Higueras, Tupack, Xlahpak, Tzibanché y Kohunlich.
Los dos principales centros de la zona del Petén son Uaxactún y Tikal. Uaxactún (600 a. C. al 889 d. C.), localizado a 25 kilómetros al norte de Tikal (Guatemala), tiene el templo maya más antiguo que se conoce en la región, y es el primer lugar en donde se observó la existencia de la bóveda falsa. Tikal (800 a. C. al 869 d. C.), enclavado en el corazón de la selva muestra una gran influencia teotihuacana y llegó a poseer 100 mil habitantes en su momento culminante, siendo la ciudad más grande de América en el Clásico Tardío. Este centro dependía de una complicada red comercial y se encontraba enclavado en un lugar estratégico, entre dos sistemas fluviales que iban al Golfo de México y al mar Caribe.
Copán, en Honduras, cuyo esplendor se dio hacia el año 736 d. C., fue el centro científico del mundo maya, en donde la astronomía se perfeccionó al punto de determinar la duración del año tropical, de crear las tablas de eclipses y de idear una fórmula para ajustar el calendario, más exacta que la usada en la actualidad. Sobre su arte, Eric Wolf en la obra Pueblos y culturas de Mesoamérica menciona que a los mayas les gustaba amangoiona:"Al mismo tiempo se dieron a conocer expresiones artísticas nuevas, nuevos símbolos de poder, que provenían del exterior de la zona maya, y se extendieron en toda esta región; como los tocados ceremoniales guarnecidos, las sandalias orladas, los brazaletes, las plumas ensartadas y el cetro de [manikin]. En Copán se encuentran numerosas representaciones del Tláloc mexicano. ¿Se trataría de un movimiento de consolidación política que tuvo su origen fuera de la zona maya aun cuando hecho uso de las formas mayas tradicionales?..."
La ciudad de Comalcalco en el estado de Tabasco es la ciudad maya más occidental, y su característica principal es que a falta de piedras en la región, sus habitantes construyeron los edificios a base de ladrillo cocido, pegados con una mezcla de estuco hecho con concha de ostión. La región, fue la principal productora de Cacao, cuya semilla fue utilizada como moneda por las diferentes culturas mesoamericanas. En Comalcalco se han encontrado diversos mascarones, estelas y hasta una tumba con restos humanos.
De este período datan también las ciudades de Calakmul en Campeche, donde se han encontrado más de 100 estelas, y Cobá en Quintana Roo, que floreció en 623 d. C. y constituye el centro teocrático más antiguo del noreste de la península de Yucatán.
Cobá, situada a orillas de cinco lagos, entre los cuales los más importantes son Cobá y Macanxoc, se desarrolló a principios de nuestra era. Constituía un asentamiento humano pequeño, con una organización social de tipo aldeano y cuya actividad principal era la agricultura. Conforme la población fue creciendo, entre los años 400 y 1000 de nuestra era, Cobá aumentó su poder económico y político, llegando a convertirse en un importante centro ceremonial. El arqueólogo Antonio Benavides lo describe así en su artículo "Cobá":
"En Cobá y sus alrededores vivían miles de personas, la mayoría en casas precarias con cimientos de piedra; paredes de lodo y techos de hoja de palma. En el centro de la ciudad, cerca de los templos, de los edificios públicos y de los juegos de pelota, habitaban los gobernantes en casas grandes de piedra decoradas con figuras de estuco. También había amplias plazas en las que se reunía la gente los días de mercado o cuando había alguna celebración pública. La vida en Cobá era muy parecida a la de otras grandes urbes prehispánicas como Teotihuacan y Cholula en el altiplano central o como Monte Albán y el Tajín. Existía un sistema de gobierno con grandes diferencias sociales. Un grupo minoritario formado por sacerdotes, dirigentes y guerreros de alto rango organizaba y controlaba la mayor parte de las actividades (religión, economía, política, educación, etc.) de una gran población de tal manera que los bienes y servicios eran mayormente disfrutados por ellos".
Este importante centro cubría una extensión total de 100 km² y su núcleo unos 2 km²; se encontraba comunicado con la región por medio una serie de caminos que tenían por objetivo asegurar el control económico y político del territorio, además de ser excelentes medios de comunicación. Los caminos se empezaron a construir entre los años 600 y 800 d. C. aproximadamente. Es también la época en la que se esculpen numerosas estelas y en que el crecimiento urbano se aprecia en la construcción —aparte del núcleo— de tres grupos de edificios ceremoniales: Nohoch Mul, Chumuc Mul y Macanxoc. La población alcanzaba entonces los 70 mil habitantes, y hacia el año 1000 controlaba la ruta comercial de la costa oriental y del centro y norte de la península de Yucatán.
Cobá, sin embargo, no se encontraba en la costa, sino en el interior, a unos 50 km al noreste de Tulum. Necesitaba controlar, abastecer y proteger un puerto localizado sobre la ruta comercial hacia Honduras, y por medio del puerto de Xel-Há descrito así por el arqueólogo Fernando Robles en su trabajo "Xel-Há, puerto de Cobá":
"Xel-Há se hallaba en un punto crítico de la ruta comercial, ya que en ella convergían las partes terrestre y marítima de la misma. A Xel-Há llegaban por la vía marina las mercancías procedentes de Petén y Belice y, por el otro lado, aquellas del noroccidente de Yucatán vía Cobá. Esta posición de zona transitoria, aunada a sus cualidades geográficas (la caleta, su situación geográfica en la península, etc.), debieron haber hecho de Xel-Há una especie de 'puerto libre' [...] Por las evidencias arqueológicas que contamos, así como por sus cualidades morfológicas y geográficas, suponemos que Xel-Há debió haber jugado un papel, si no igual, sí semejante al de un puerto de comercio suscrito al emporio comercial de Cobá".
La civilización maya, tuvo centros como Palenque, enclavado en la selva de Chiapas, que llegó a su máximo esplendor entre los años 695 y 799 dC, al igual que los centros de Yaxchilán, Bonampak y Piedras Negras. Es en esta región donde encontramos los primeros indicios de la existencia de la guerra entre los mayas: hay representaciones que hablan de guerreros, batallas e incursiones para capturar prisioneros. Becán, situada en Campeche, es un ejemplo de ciudad maya fortificada y rodeada por un foso seco.
Antes de finalizar con el periodo teocrático es importante resaltar la relación tan estrecha y duradera que había entre la región maya y el Centro de México, especialmente con Teotihuacan, de los siglos V a VII. Teotihuacan controló los centros mayas de este periodo a través de la guerra y del dominio político, pero sobre todo mediante las influencias culturales y el acceso a una serie de recursos naturales, como el cacao, que eran mercancías básicas dentro de las redes comerciales. Inicialmente se dedujo que la cultura maya absorbió la influencia teotihuacana y continuó su propio desarrollo. Posteriormente se analizaron las evidencias encontradas en Tikal y en Kaminaljuyú donde algunos edificios y estelas sugieren actividad bélica entre teotihuacanos y mayas, demostrando el poder que los guerreros sustentaban en este periodo.
Podemos afirmar que la desintegración tan dramática como incomprensible de estos poderosos centros ceremoniales podría estar íntimamente ligada a la caída de la propia Tehotihuacan.
Se han manejado muchas hipótesis acerca de la decadencia y desaparición de los centros mayas teocráticos, cuyo orden se resquebrajó entre los años 750 y 900. Una teoría nos habla del colapso ecológico que sufrió la región a raíz de la destrucción de la selva por los sistemas agrícolas que los mayas empleaban, mientras que otra pone el acento en un crecimiento desmedido de la población, que empezó a ejercer demasiada presión sobre la tierra y la producción de alimentos. Estas hipótesis son probablemente ciertas, aunque no bastan para explicar la decadencia de los centros teocráticos.
A ellas quizá se aunaron las contradicciones internas de la sociedad teocrática. En ella el poder y la autoridad estaban en manos de un grupo de nobles y sacerdotes que imponían al pueblo fuertes cargas tributarias en trabajo y especie. Así, ese pueblo pudo haberse levantado en una sangrienta rebelión, o bien emigrar en masa hacia otras tierras. A todo esto se une el hecho de que Teotihuacan, saqueada y reducida a cenizas por fuerzas desconocidas entre 700 y 750 dejó de mostrar su influencia en el área maya. Su prosperidad económica y cultural se detuvo bruscamente para dar paso a Xochicalco, y posteriormente a los toltecas, en el dominio del Valle de México. Cien años después de la destrucción de Teotihuacan, los centros mayas entraron en crisis, se despoblaron, y sus ciudades fueron invadidas por la selva.


Período Posclásico

El Período Posclásico es la última etapa del desarrollo independiente de la civilización mesoamericana. Como los otros períodos de la cronología mesoamericana, el inicio de este período varía en el tiempo, aunque se suele señalar la caída de las ciudades-Estado del Epiclásico del centro de Mesoamérica como el principio del Posclásico. Sin embargo, en todas las áreas de Mesoamérica ocurrió un proceso de deterioro de las hegemonías regionales del Clásico que concluyó con el abandono de las grandes metrópolis, como Monte Albán en Oaxaca o las ciudades mayas de las Tierras Altas. Por otra parte, el Norte de Mesoamérica fue escenario de un desastre ecológico que implicó el abandono completo de esa región. Ante estos hechos, las migraciones fueron un fenómeno que marcó el inicio del Posclásico. Estos cambios sociales que marcaron a las sociedades mesoamericanas ocurrieron entre los siglos VIII y X d.C. El final del Posclásico ocurrió con la llegada de los españoles hacia la segunda década del siglo XVI. A partir de entonces ocurrió un proceso de transculturación que remodeló las culturas indígenas y sentó las bases de las culturas mestizas de México y Centroamérica.
Antiguamente, se solía presentar al Posclásico como una época dominada por Estados bélicos; en oposición con los pacíficos Estados del Clásico. Las nuevas interpretaciones de las evidencias arqueológicas sobre varios pueblos del Clásico —es el caso de los teotihuacanos y mayas— han dejado claro que la guerra también fue una actividad importante entre esas sociedades. Es especial la imagen de los mayas, a los que se solía imaginar como un pueblo gobernado por sacerdotes entregados a actividades intelectuales. En la actualidad, aunque se reconocen las diferencias entre las sociedades mesoamericanas clásicas y posclásicas, la oposición entre Estados militaristas y Estados teocráticos ha dejado de tener validez explicativa.


El Posclásico es el contexto histórico en el que florecieron pueblos como los mexicas y toltecas en el Centro; los mixtecos en Oaxaca y este de Guerrero; los tarascos en el Occidente; los huastecos en el norte de la llanura del Golfo de México; los mayas en la península de Yucatán y los pipiles en América Central.

Las sociedades del Posclásico mesoamericano siguieron desarrollándose sobre las mismas bases materiales que en tiempos anteriores. Esto quiere decir que la base de la economía siguió siendo la agricultura, sobre todo de temporal. Algunas regiones poseían mejores condiciones para el desarrollo de sistemas de irrigación que produjeran mejores resultados agrícolas, por ejemplo, en las riberas de los ríos o de los lagos. Algunas zonas con humedad baja desarrollaron también sistemas hidráulicos, con el propósito de aprovechar mejor los recursos hidrícos existentes. Por ejemplo, en Tetzcuco se construyeron acueductos que sirvieron para llevar agua desde los manantiales de la Sierra Nevada tanto a la población como a las zonas de cultivo del señorío acolhua. Obras similares se realizaron en Loma de la Coyotera, en la región oaxaqueña (Rojas Rabiela, s/f: 5). Mientras tanto, en Yucatán se desarrolló un sistema de cisternas excavadas en la roca madre de la superficie, llamadas chultunes, que tenían por objetivo la recolección de agua de lluvia y su almacenamiento (Zapata Peraz

a, 1989)
Abarca los años 1000-1687 d. C. Una vez abandonados los centros ceremoniales mayas del periodo clásico, la fuerza generadora de esta época va a ser una corriente migratoria identificada étnicamente con los mayas arraigados en la región, que traía consigo una cultura mestizada de fuerte contenido náhuatl.
Esta corriente, llamada putún o maya-chontal, habitaba en el sur de Tabasco y tenía estrechas relaciones comerciales con los pueblos del centro de México y con los grupos nahuas establecidos en la periferia de la región maya, por ejemplo en Xicalango. Su presencia habría de romper con el precario equilibrio en el que trataba de mantenerse el mundo teocrático, y fueron los putunes los que aprovecharon la caída de este orden para introducir una nueva forma de vida y de dominio sobre la región.
El territorio del que provenían los putunes era el delta de los ríos Usumacinta y Grijalva, una región de ríos, riachuelos, lagunas y pantanos en donde predominaba el transporte acuático. Esto hizo de los putunes unos excelentes navegantes y mercaderes, que controlaban las rutas marítimas comerciales alrededor de la península de Yucatán, desde la Laguna de Términos en Campeche hasta el centro de Sula en Honduras.
Los putunes se establecieron al sur del río de la Pasión y llamaron a su tierra Acalán ("lugar de canoas"). Fundaron dos poblaciones principales: Potonchan (Putunchan), situada en la desembocadura del río Champotón, e Itzamkanac, junto al actual río de la Candelaria que desemboca en la laguna de Términos. Itzamkanac era la capital de Acalán, pero tal vez fuera Potonchán la primera población. En efecto, ésta dominaba el comercio relacionándose con los zoques y con los habitantes de las tierras altas de Chiapas. En cambio, Itzamkanac estaba ubicada demasiado río arriba para llegar a ser un importante puerto de intercambio. De ahí que Xicalango, el gran centro comercial situado en la laguna de Términos y controlado por Itzamkanac, supliera esta función.
Establecieron numerosos puertos en esas rutas, entre los que destacan Cozumel, Xel-Há, Bahía de la Ascensión y Polé (la actual Xcaret), en Quintana Roo, que fueron dominados por una rama de los putunes, a quienes se conoce como itzáes ("aquellos que hablan la lengua entrecortadamente").
Desde Polé los itzáes penetraron tierra adentro para conquistar Chichén en 918, y desde entonces tomo el nombre de Chichén-Itzá. Hacia el 950, dominaban toda la región oriental hasta Bakhalal (Bacalar) y Chactemal (Chetumal). Una vez controlada la zona, esta rama itzá de los putunes estableció comunicación con sus vecinos mexicanos del sur de Campeche. Se supone que los itzáes, —quienes hablaban tanto el chontal como el náhuatl y habían absorbido profundas influencias del centro de México— recibieron a Quetzalcóatl, llamado en maya Kukulkán. Éste había huido de Tula y se alió con los chontales para conquistar Chichén Itzá en 987. De esta época datan las influencias toltecas en el arte y la arquitectura mayas.
Es conveniente recalcar que autores como Enrique Florescano, Leonardo López Luján y Alfredo López Austin, ponen en duda que el Quetzalcóatl histórico haya llegado a Yucatán. En primer lugar, porque las fechas no coinciden. En segundo, porque similares argumentos presentaban los nobles mixtecos, tarascos y más tarde los mexicas para legitimar su posición en la estructura social. Tanto el mito Tollan y la de la huida de Quetzalcóatl, como las expresiones artísticas y la vocación eminentemente guerrera de las sociedades mesoamericanas del período Posclásico Temprano forman parte de un complejo muy extendido por toda la región en ese tiempo.
Hacia el año 1000, Chichén Itzá formó una alianza con los cocomes de Mayapán y los xiu de Uxmal. Dicha alianza es conocida con el nombre de Confederación o Liga de Mayapán, rota en 1194 por Hunac Ceel, líder de los cocomes. Las hostilidades desembocaron en la derrota tanto de los itzáes como de los tutul xiúes. El auge de Chichén-Itzá y de sus gobernantes maya-toltecas terminó en caos hacia fines del siglo XIII. Los itzáes abandonaron su ciudad y se dirigieron a las selvas desiertas del Petén. Allí, en el lago Petén Itzá, fundaron una nueva población localizada en la isla de Tayasal.
La supremacía de Mayapán llegó a su fin hacia 1441, cuando el líder xiu de Uxmal, Ah Xupan Xiu, la destruyó masacrando a la familia real cocom. Durante su apogeo, Mayapán llegó a tener hasta 12 mil habitantes. Era una ciudad fortificada, rodeada de una muralla de piedra. Se pueden ver en su arquitectura claras influencias toltecas.
En el este de la península, según señala Eric J. Thompson en su libro Los habitantes de la costa oriental de la península de Yucatán:
"Los putunes conservaron en su poder la región de Bakhalal y Chetumal durante el periodo de dominación de Mayapán [...] en la provincia de Uaymil se hablaba un dialecto parecido al campechano y, naturalmente los documentos de Paxbolón con su afirmación de que Chetumal pagaba tributo a los putunes acalanes".Las crónicas mayas establecen claramente que los putunes conservaron su poder sobre la región de Bakhalal y Chactemal durante el periodo de la dominación de Mayapán (1200-1480) pero ni por eso abandonaron el dominio de su antiguo territorio al sur de Tabasco, sino que hicieron constantes viajes de ida y vuelta a Potonchán.
A la caída de Mayapán, la península de Yucatán se dividió en 16 pequeños estados, cacicazgos o provincias, cada uno con su propio gobernante. Entre estos cacicazgos existían rivalidades y guerras constantes, herencia de las luchas sin tregua entre los xiu y los cocomes. Esa era la situación reinante a la llegada de los primeros españoles.

En el Petén, Tayasal de los Itzaes, Zacpetén de los Ko'woj y Queixil de los Yalnain, fueron las últimas ciudades mayas y mesoamericanas en ser conquistadas, en el 1697 DC, después de varios intentos fallidos, incluyendo unos de Hernán Cortés en 1542.
En el altiplano sur surgieron otros estados mayas, entre ellos el reino K'iche' basado en Q'umarkaj (Utatlán), que produjo el Popol Vuh, la obra histórica y mitológica más conocida de los mayas. Otros estados en las tierras altas de Guatemala incluyen el reino Mam en Huehuetenango (Saculew), Kaqchikel en Iximché, Chuj en San Mateo Ixtatán y Poqomam, probablemente en Mixco Viejo.

La sociedad

Aldeas "vivienda"

Existían casas unifamiliares donde vivían los padres y los hijos quienes adoptaban a miembros viejos o jóvenes de la familia o fuera de ella (ejemplo: Tulum). También había edificios multifamiliares habitados por personas de lazos sanguíneos comunes de elevada posición social (ejemplo: los complejos residenciales de Kohunlich). Los materiales de las casas varían de muros y techos de madera y palma a materiales resistentes como piedra y estuco. También la vivienda podía estar formada por tres estructuras principales separadas, (dormitorios, la cocina, la bodega) y podían construir otras estructuras separadas (talleres, baños saunas) (Ejemplo: Joya de Cerén).
Dormían sobre unas plataformas bajas adosadas a los muros donde colocaban colchones rellenos de algodón (las hamacas fueron una adaptación de las redes de pesca, invento de los indígenas caribes de Haití llegado a Yucatán con el arribo de los españoles). También se dormía sobre tapetes en el suelo.
Este tipo de habitaciones tenían poca ventilación y luz porque carecían de ventanas. Las habitaciones fueron usadas para dormir y guardar pertenencias; sus ocupantes trabajaban en las afueras y poseían huertos para consumo familiar.
Es necesario considerar y advertir que la gente común vivía en las denominadas palapas alrededor de las ciudades, los materiales que usaban eran renovables como la palma chit, el guano (para los techos); la madera, los bajareques, el estuco (para las paredes). En el centro de la ciudad habitaban los sacerdotes y la nobleza en los castillos, pirámides y templos ceremoniales.


Vestimenta

Gran parte de la población estaba dedicada a las jornadas agrícolas, por ello usaron ropa adecuada a las condiciones necesarias, además la indumentaria dependía del nivel social. La mayoría de la gente vestía sencillamente: las mujeres con el huipil o hipil o una falda y su manto; y los hombres con una especie de calzón llamado patí. Sin embargo, la nobleza utilizaba ricos y complicados atuendos bordados con plumas y gemas, calzaba sandalias de cuero y lucía grandes tocados de plumas, además de collares, pectorales y pesados cinturones con incrustaciones de nácar y piedras grabadas. Otras prendas comunes entre los nobles fueron las faldas, capas cortas o largas, chaquetas (generalmente de piel de jaguar o algodón), adornos de conchas, caracoles y diseños geométricos. Aparte del tocado, algunos nobles y sacerdotes llevaban enormes orejeras, narigueras, brazaletes y anillos de jade, cuarzo y oro, y se perforaba la barbilla, bajo el labio inferior, para incrustarse un besote.
Entre los accesorios había sombreros, turbantes, penachos, diademas y gorros cónicos. Por lo general el jade es muy utilizado hasta el 900 a. C. (aunque no desaparece) y posteriormente llega la joyería de oro.
Podemos imaginar, por las pinturas de Bonampak, la riqueza y suntuosidad que irradiaban estos atavíos en las ceremonias y también en las batallas, en donde los guerreros añadían al vestuario sus armas, escudos y cotas o chalecos protectores también profusa y bellamente adornados.
Para teñir sus artículos indumentarios utilizaron diversos colorantes.

Los más importantes fueron:


La mujer y su posición social

La mujer tuvo posiciones elevadas en la sociedad y algunas fueron gobernantes. Las mujeres eran muy importantes para la economía familiar, pues elaboraban piezas de cerámica, diseñaban piezas en barro o esculpidas o talladas a modo de escultura, y tejían el algodón para confeccionar vestidos. También criaban animales para comer o como mascotas y se encargaban de elaborar comidas y bebidas para las fiestas religiosas. No participaban en ceremonias religiosas donde se efectuaban sacrificios humanos, excepto en ciertas fiestas donde acudían las ancianas.
En el posclásico las mujeres no participaban en el autosacrificio, pero en el clásico sí, al menos las de alto rango.
Para los mayas, el Kamnicté (matrimonio) era constituido por arreglo de los padres y tenía fines económicos o de alianza. Además, entre otras costumbres, el hombre recién casado vivía bajo las órdenes del suegro en un período variable, pero que en ocasiones, podía llegar a ser de cinco años.


Rasgos físicos

Una investigación realizada por el estadounidense Sylvanus G. Morley realizada sobre la población maya yucateca arrojó que la estatura media es de 154,61 cm y 142,65 cm, el peso de 52,86 kg y 50 kg y el índice cefálico medio es de 85,8 y 86,8 para hombres y mujeres con un menor índice cefálico.
De acuerdo con las evidencias arqueológicas (estudio de los monumentos y artes de la antigüedad) y etnográficas (estudio, descripción y clasificación de razas o pueblos), se deduce que los mayas tienen la cabeza ancha (braquicéfalos), nariz aguileña, el pelo negro y lacio, los pómulos salientes, la frente amplia (ancha y plana) y los ojos almendrados (con un pronunciado y notable pliegue en los párpados que les da un toque marcadamente oriental) de color oscuro. El cuello es corto y los hombros son anchos.
Las características de estos grupos eran modificadas por influencias mágicas y/o rituales, ya que modificaban la posición de los ojos para obtener una vista estrábica causada (según el fray Diego de Landa), con cuentas de cera que los padres ponían enfrente de los ojos de sus hijos. La deformación del cráneo era practicada en los niños aprovechando que los huesos, entre la primera semana de nacidos y los dos años, no están sólidos y son moldeables (había dos variantes de deformación del cráneo); la deformación del cráneo por alargamiento se efectuaba mediante la colocación de dos tablas, una en la frente y otra atrás (estas deformaciones se practicaban en los recién nacidos de ambos sexos y de todas las clases sociales). Otras costumbres (pues más que modas tenían fines mágico-espirituales) eran la pintura corporal (como los tatuajes en pecho, brazos y piernas), la excoriación o escarificación (técnica que consiste en causar cicatrices con fines decorativos), el limado y perforación de los dientes para colocar «piedras semipreciosas» (pedacitos de jade, obsidiana o pirita) y adornos como orejeras (especie de aretes), pectorales, bezotes (anillos nasales), penachos, etcétera. Es importante destacar que el tatuaje y la escarificación fue prerrogativa de los señores, sacerdotes y guerreros distinguidos.
Mucha de esta información viene del fray español Diego de Landa, quien vivió en la época de la colonia. Durante su estancia destruyó mucha documentación maya, aunque al final hizo un libro acerca de esta civilización



Estructura de la civilización maya

Organización social

La vida en los grandes centros urbanos del prehispánico debía ser tan compleja como lo es en las modernas ciudades de la actualidad. Lo que se sabe de los mayas nos hace pensar así. En el artículo "Los mayas" de Howard LaFay se puede leer que:
"Desapareció la imagen del hombre maya como primitivo agricultor pacífico practicando ritos religiosos esotéricos en la quietud de la selva. El resultado es un pueblo guerrero lleno de vida, en numeroso insospechado anteriormente, que usó técnicas agrícolas muy avanzadas. Y al igual que los vikingos a medio mundo de distancia, comerciaban e invadían con brío".
La sociedad maya estaba organizada sobre la base de una marcada estratificación social, a la cabeza de la cual se encontraba la nobleza, los almenehoob ("los que tienen padres y madres"). Este grupo privilegiado monopolizaba el poder y la autoridad al ostentar los puestos políticos y religiosos. El gobernante supremo de la provincia era, como ya vimos, el Halach Uinik (o Halach Wíinik) en quien residía el poder absoluto sobre los asuntos terrenales y espirituales. Se le llamaba también Ahau; sus emblemas eran el escudo redondo y el cetro en forma de figura antropomorfa con cabeza de serpiente. El cargo de Halach Uinik era hereditario dentro de una sola familia, y pasaba del padre al hijo mayor.


El Halach Uinik era, al mismo tiempo, el Batab o jefe local de la ciudad en la que vivía, y tenía bajo su mando al resto de los bataboob o jefes locales de las poblaciones que conformaban la provincia. Como jefe supremo, recibía tributo, convocaba a los guerreros y formulaba la política.
En la guerra cada Batab comandaba a sus soldados, pero existía un comandante militar supremo llamado Nacom, que desempeñaba el cargo durante tres años y respondía directamente ante el Halach Uinik.
Después de los bataboob estaban los Ah Cuch Caboob, quienes administraban los barrios en los que se encontraba dividida la ciudad. Un cargo similar era el de los Ah Kuleloob, delegados que acompañaban al Batab, sirviéndole de ayudantes, portavoces y mensajero. Encontramos también a los funcionarios encargados de las cuestiones sociales y ceremoniales, llamados Popolna y Ah Holpop. Finalmente, la categoría más baja de funcionarios era la de los Tupiles, que hacían las veces de "alguaciles" o policías, manteniendo el orden y vigilando el cumplimiento de la ley.
El grupo de los sacerdotes, llamados genéricamente ahkincob (singular: Ahkin), tenía la misma categoría que los jefes o Bataboob. El "sacerdocio" también era hereditario y privativo de unas cuantas familias de la nobleza. El supremo sacerdote recibía el nombre de Ahuacán, que significa "señor serpiente". Sus actividades se relacionaban con el ritual, los sacrificios, la adivinación, la astronomía, los cálculos cronológicos, la escritura jeroglífica, la educación religiosa y la administración de los templos.


Debajo del Ahuacán estaban los sacerdotes llamados Chilames o adivinos, destinados a interpretar los designios que los dioses enviaban a los hombres a través de los oráculos. El encargado de llevar a cabo los sacrificios rituales y abrir el pecho de la víctima para sacarle el corazón era el Nacom, que no debe confundirse con el jefe militar a quien también se le llamaba así. Le ayudaban cuatro asistentes llamados Chacoob, quienes, además de sostener a la víctima, tenían otras funciones, como la de encender el fuego nuevo en el mes de Pop, ayunar y untar de sangre a los ídolos que recién se habían esculpido en el mes de Mol.
No hay duda sobre el lugar que ocupaban los mercaderes profesionales (Ppolom) en la escala social. Eran miembros de la nobleza, no sólo por descender de los navegantes putunes conquistadores de esa tierra, sino por tener en sus manos esa importante actividad económica. Así, el cronista Antonio de Herrera y Tordecillas en su Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y tierra firme del mar océano señala:
"En esta tierra de Acalán, usaban hacer señor al más caudaloso mercader, y así lo era Apoxpalón, que tenía gran trato de algodón, cacao, esclavos, sal, oro, aunque poco y mezclado con cobre, y otras cosas; y de caracoles colorados, para atavíos de las personas, resinas y sahumerio para los templos y tea para alumbrarse, colores y tintas para pintarse en las guerras y fiestas y para teñirse par defensa del calor y del frío y de otras mercaderías que habían menester..."
Por su condición de nobles, los mercaderes fueron aliados poderosos de los jefes militares, ya que les informaban sobre las rutas y las posibilidades económicas y defensivas de otros pueblos.
Aunque, en general, toda la tierra era propiedad comunal y pertenecía a los pueblos, los nobles tenían mayor acceso al producto de la tierra (los frutales, las plantaciones de cacao y las salinas), no la poseían ni la trabajaban: lucraban con el trabajo de los agricultores. Éstos recibían también el pago de tributos, consistentes generalmente en productos de la caza y la pesca, cultivos de la milpa, miel, mantas de algodón y servicio personal.
Debajo de este complejo estrato que era la nobleza, estaba el pueblo, la gente común llamada Yalba Uinikoob ("hombres pequeños"), Chemal Uinicoob, Memba Uinicoob o Pizilcan, todos ellos plebeyos. Estos nombres significan lo mismo que el término náhuatl Macehual, frecuentemente utilizado en la época colonial.
La "gente común" era la más numerosa y comprendía a los campesinos, pescadores, leñadores, aguadores, albañiles, artesanos, canteros, tejedores, cargadores, etcétera. El pueblo era el que cultivaba el maíz y producía los alimentos para sí mismo y para la clase noble. También era el que cortaba, cargaba, labraba y esculpía las piedras que conformarían los grandes edificios, el que construía las calzadas y los templos, el que decoraba sus fachadas con pinturas y mosaicos, y el que con su tributo en especie y en trabajo sostenía a la clase privilegiada.
Por debajo del pueblo se encontraba el último peldaño en la escala social: los esclavos, (ppentoc, masculino y munach, femenino). Eran, en su mayor parte, individuos capturados en la guerra o bien esclavizados por algún delito. También se podía nacer esclavo o convertirse en tal al ser vendido en el comercio o al quedar huérfano.
En forma esquemática se puede decir que la sociedad maya se dividía en cuatro grandes grupos sociales:
La nobleza formada por sacerdotes, guerreros, burócratas y comerciantes, ejercía el poder y se pertenecía a este grupo sólo por nacimiento.
Los artesanos especializados, que elaboraban los objetos utilizados por la nobleza para vestirse, adornar sus viviendas y demostrar su rango.
Los campesinos que vivían dispersos en torno a las ciudades y tributaban un tercio de lo que producían a la nobleza.
Los esclavos, prisioneros de guerra que eran vendidos para hacer trabajos o para ser sacrificados en determinados rituales a la lluvia, la tierra o el sol.

Organización política (gobierno)

En el período Clásico (290 al 909 d. C.), los gobernantes supremos recibían el título de K’inich (Rostro solar), Ahaw Te‘ (señor Árbol), Ch’ul Ahaw (Señor Sagrado) o Bakab (Sostenedor del Mundo). Otros nobles emparentados con él se llamaban Ahaw (Señor).
También había gobernantes de centros o ciudades secundarios, quienes eran llamados Sahl (Sahalo’ob en plural) y le rendían fidelidad al Ahaw Te‘.
Durante el clásico terminal (800 al 1000 d. C.) y posclásico temprano (909 al 1451 d. C.) hubo otra forma de gobierno en la península de Yucatán: el Multepal o gobierno confederado, cuyas ciudades hegemónicas fueron primero Chichén Itzá y después Mayapán. En el Multepal no hubo un solo gobernante, sino que el gobierno se ejecutaba por medio de varias personas a la vez, quienes se consideraban “hermanos”. Cada uno de los integrantes del consejo de gobierno (Multepal) recibía el título de Ah Tepal.
Después de la destrucción de Mayapán (1451) la península de Yucatán se fragmentó en 16 ó 17 provincias independientes llamadas Kuchkabal. Cada Kuchkabal tenía su capital, donde residía el Halach Wíinik ó Halach Uinik (Hombre verdadero), quien tenía autoridad militar, judicial y política. Cada Kuchkabal se dividía en Batabilo ‘ob (Batabil en singular) que estaban regidas por funcionarios de alto rango. Llamados Batabo ‘ob (Batab en singular). Los Batab le rendían fidelidad al Halach Wíinik y a veces eran sus familiares. A su vez, Batabil estaba dividido en varias Kuchkteel o unidades residenciales. Esta unidad organizativa residía en un pueblo y estaba dividido en familias extensas. Sus líderes se reunían en un consejo para solucionar los asuntos de gobierno y, según parece, el Batab también formaba parte de ese consejo. Los consejos de cada Batabil estaban integrados por los representantes de los intereses de las familias: ah k’ ulo ‘ub (ah k’ ul en singular) y los representantes nombrados por el Batab: ah kuch cabo ‘ob (ah kuch kob en singular). Los kuchtabal de Hocabá-Homún y Calotmul no tenían Batabes, sino que el segundo nivel de gobierno era ejercido por los Holpop, funcionarios nombrados por las cabezas familiares de las kuchteelo ‘ob.
El Halach Uinik era el sumo sacerdote de cada kuchkabal. Le seguía en categoría el Ahaw Kan May o Ah K’in May. Los sacerdotes regulares se llamaban: ah k’in, los sacrificadores: ah nakom, los que profetizaban: chilan, otros sacerdotes de menor grado: chako’ob y en el Yucatán moderno son los hmen. Los líderes o capitanes guerreros se llamaban Nakom, aunque el Batab también tenía alto rango militar.
En las tierras altas de Guatemala, el gobierno quiché estaba a cargo de los Ah Pop y el gobierno de los cakchiqueles a cargo de cuatro funcionarios llamados Ago, aunque dos de ellos ejercían el poder verdadero: el Ahpotsots’il y el Ahpoxahil.

Organización religiosa (personajes de la estructura religiosa)

Halach Uinik, sacerdote y gobernador del Kuchkabal (provincia).
Ah K’in May o Ahau Kan Mai: sumo sacerdote.
Ah K’in: sacerdote regular. Ah prefijo de procedencia, Kin significa Sol, es decir "el que proviene del Sol".
Ah Nacom: sacrificadores.
Chilam: profeta.
Chá ako’ob: ayudantes.
La religión maya era muy pendiente de sus dioses y eran acreedores y muy creyentes a ellos.

Organización económica

Siendo la agricultura una actividad central en la vida de los mayas, se ha especulado mucho sobre las técnicas agrícolas que utilizaban con más frecuencia en la época prehispánica; si las de tipo extensivo, como el sistema de roza-tumba-quema, o las de tipo intensivo, como el riego y las terrazas. Hay evidencias de que combinaban ambas técnicas con otras alternativas, como la recolección, las huertas domésticas, los camellones o campos levantados, la arboricultura, la caza y la pesca. Es importante recordar que fue principalmente la selva tropical el tipo de ecosistema en el que los mayas vivieron y del cual obtuvieron su alimento. Sin embargo, las características del trópico varían mucho y es posible que las diferencias en clima, suelo y vegetación determinaran la explotación de los recursos naturales y el tipo de sistema agrícola utilizado. Las técnicas debieron, pues, adaptarse a la cantidad y calidad de la tierra disponible, al tipo de cultivos y a diversos factores socioeconómicos.

Comercio

El comercio fue indispensable para la economía, ya que en el área geográfica maya proveía grandes productos, pero los limitaba de otros. Durante el clásico se desarrollaron grandes mercados en las urbes que se llamaban p'polom. Tras la reorganización social de finales del postclásico no se desarrollaron los tianguis. Entre los mayas, los comerciantes hacían largos y exhaustivos recorridos para poder abastecer a pequeños comerciantes quienes distribuían de casa en casa los artículos exclusivos de ciertas zonas como el Jade, del Valle del Motagua en Guatemala, la indipensable Obsidiana de las fuentes del altiplano de Guatemala como El Chayal e Ixtepeque, las prestigiosas plumas del Quetzal, de los bosques nubosos de Guatemala, algodón del noreste, las conchas y el pescado de las costas. También la sal del norte, y de fuentes del río Chixoy en Alta Verapaz, el cacao de Tabasco, Guatemala y Honduras y el pedernal de la zona Puuc. El Arte también se convirtió en un objeto apreciado entre los nobles, y las Cerámicas Policromas de lugares como Chamá y Nebaj en el altiplano de Guatemala se distinguieron por sus finas obras que se han enconrado en muchos sitios distantes. Los grandes comerciantes adquirían gran prestigio y fama entre la nobleza maya y en algunas ocasiones eran reclutados como espías del rey

Moneda

No existían monedas para el comercio, solamente el trueque y en ocasiones se utilizó el cacao como tal. Aunque no había un valor exacto, un conejo valía 10 semillas. El cacao conservó sus usos económicos durante un breve periodo del dominio español: El 17 de junio de 1555, por orden del Virreinato de la Nueva España, el cacao pudo ser intercambiado con monedas europeas al equivaler un Real español a 140 semillas de cacao, en 1575 bastaban 100 semillas de cacao para un real y al final de ese siglo eran 80 por un real.

Propiedad de la tierra

Los gobernantes supremos (ahau) otorgaban tierras a sus súbditos, según su rango social y división del trabajo se otorgaban parcelas de terreno cultivable por una familia para su subsistencia, para pagar tributo y para comercio en una extensión que llenara la capacidad de producción para cubrir los requisitos antes expuestos. No debe confundirse bajo ningún motivo con un sistema comunal, ya que la tierra pertenecía al ahau, que la podía retirar en cualquier momento y utilizarla para sus propios fines como una propiedad personal más que como propiedad de la ciudad-Estado maya que gobernara

Transporte marítimo

El transporte marítimo tuvo gran importancia en el desarrollo del comercio y por lo tanto de su economía. Sus embarcaciones más tempranas tenían como base el remo y carecían de la vela. Con estas primeras embarcaciones costearon la Península de Yucatán y lograban salir de la peligrosa barrera coralífera ayudándose de faros que les indicaban las distancias, peligros, así como las salidas al mar. También navegaron por los ríos de Tabasco, Chiapas, Guatemala y Honduras. Se estima que en esas embarcaciones se podían transportar de veinte a cuarenta personas, incluyendo sus mercancías. Existen evidencias de que arribaron a las tierras de Honduras y es posible que hayan llegado hasta Panamá. Primeramente las embarcaciones estaban adaptadas para navegar en agua dulce, después se fueron adaptando al mar, gracias a que diferenciaron e hicieron distinción entre la proa y la popa

Transporte terrestre

Existía gran diversidad y complejidad entre las extensas redes de carreteras y caminos. Son dignos de importancia los Sacbe'ob (Sacbe en singular) que significan "caminos blancos". En general, la construcción de las carreteras y caminos se realizaban mediante todo un conjunto de procedimientos laboriosos. En primer lugar, se podaba el camino previamente determinado, después, con la ayuda de gigantescas moles de piedra, alisaban la tierra. Posteriormente se cubrían con arena calcárea con el fin de que la maleza no obstruyera la vialidad, y por último, se cubrían con estuco. Un Sacbé muy conocido es el que comunica a Cobá con Yaxuná, y posee cien kilómetros de distancia.
A pesar de que conocieron la rueda, solo la utilizaron en la elaboración de juguetes artesanales que hacían representando animales cuadrúpedos con una rueda en cada pata. Sin embargo, lo más indispensable para poder lograr un excelente vehículo de transporte, no son las ruedas en sí, sino los 'rayos' o radios de ellas. La carencia de animales de tiro no explica por tal motivo, la inexistencia de carros, tanto como los mencionados radios.

Principales pueblos o naciones maya

Entre los mayas existieron diferentes tribus que se agrupaban de acuerdo a sus actividades productivas afines (como por ejemplo los putunes que se dedicaban a la pesca y al comercio marítimo) o de acuerdo a sus linajes y/o genealogías (un ejemplo notable son los cocomes del noreste de la Península de Yucatán). Las tribus más conocidas fueron:

Principales jurisdicciones mayas

Llámase cacicazgos mayas en Yucatán a aquellas demarcaciones geográficas que constituían las provincias o señoríos mayas que existieron en la Península de Yucatán hasta entrado el siglo XVI, en que se consumó la conquista de la región por el imperio español

Cacique (del idioma taíno, parcialidad de la etnia arawak) es la persona que gobierna o jefatura una comunidad amerindia en América. Ejercen su mando sobre personas y un territorio denominado "cacicazgo". Significa: El Señor responsable o autoridad de los hombres. Los caciques son equivalente del curaca o el lonco.
La utilización de la palabra cacique fue activamente promovida por la monarquía española. Una real cédula del 26 de febrero de 1538 insistía en que cualquier autoridad indígena fuera sólo llamada "cacique", igualando por esta fórmula desde los más humildes capitanejos de bandas poco numerosas hasta los reyes y señores de los extintos imperios prehispánicos. Se ponía en este documento especial cuidado en prohibir el tratamiento de "señor", que en castellano podía implicar una autoridad efectiva y un trato reverencial, insistiendo al respecto que:
Algunos investigadores modernos como Charles C. Mann han objetado el uso del término cacique en lugar de rey o señor para referirse a los monarcas indígenas americanos, a pesar de que estos términos reverenciales sí se utilizan para denominar a los caudillos de los llamados pueblos bárbaros de la historia europea (por ejemplo reyes de los hunos, de los francos y otros.)
La historia de la conquista de Yucatán escrita por el vencedor —como es lo usual— nos remite a este término para denominar a los señoríos o provincias que integraban la geografía maya peninsular cuando se inició la conquista y aún durante un tiempo después de que tal conquista fuera consumada
ras la destrucción de Mayapán (1441-1461), en la Península de Yucatán, se crearon grandes rivalidades entre los mayas, y se formaron diversas (al parecer entre 15 y 19, según el autor) jurisdicciones independientes llamadas Kuchkabal. En cada Kuchkabal había un Halach Uinik (maya: Halach Uinik, 'Hombre de hecho; Hombre de mando' )?, quien era el jefe con la máxima autoridad militar, judicial y política y que vivía en una ciudad principal considerada la capital de la jurisdicción.
También existía la persona del batab (con menor rango) (maya: Batab, 'Jefe local del pueblo; cacique' )?6 en singular o batabob en plural. Este era el nombre dado al máximo(s) gobernante(s) o jefe(s) de una localidad llamada batalib o batalibob en plural.
Los batalibob, asentados en un área delimitada o jurisdicción, llamada en idioma maya kuchkabal, podían tener una organización política o gubernamental variable concentrando la máxima autoridad militar, sacerdotal y social en la persona del halach uinik a quién todos los batabob obedecían. Los batabob pertenecían generalmente a una sola familia o linaje, y debido a ello la jurisdicción o Kuchkabal, a veces, llevaba el patronímico como nombre, tal es el caso en Ah Canul, por ejemplo.
Durante la conquista de México, una vez derrotado el imperio mexica, el sistema político, administrativo y en buena medida económico, colapsó en toda la región del altiplano de México y entre los pueblos que dependían del poder central de aquél. No sucedió lo mismo en Yucatán, al menos no inmediatamente. La razón fue que la estructura socio-política era diferente y que había otra correlación de fuerzas entre los distintos kuchkabales o señoríos, y que cada uno tomaba decisiones y acciones en buena medidad independientes. Así, cuando uno de ellos se sometía a los conquistadores, el vecino adoptaba el camino que le resultara conveniente. Esto sucedía aún entre los batalibob de un mismo kuchkabal. Ello tuvo como consecuencia no sólo prolongar el proceso de conquista, sino el dar a cada sub-región un destino y una perspectiva diferentes en el curso de los acontecimientos bélicos y de la dificultosa marcha de los conquistadores europeos en la Península de Yucatán
Los españoles se percataron de esta autonomía jurisdiccional y quisieron, desde luego, entenderla para dominarla. Francisco de Montejo y sus capitanes, entre los que estaba su hijo (Francisco de Montejo y León) y su sobrino también homónimo, creyeron que había jurisdicciones y así las enumeró El Adelantado. Después, Diego de Landa, estimó que había 15 señoríos. El historiador de finales del siglo XIX, Juan Francisco Molina Solís, identificó 19 de estas provincias. Posteriormente Ralph L. Roys, con mayores recursos historiográficos, planteó la existencia de 16 kuchkabales. Ha habido otros estudiosos como M.S Edmonson, quien a partir de una cita del Chilam Balam, donde se refiere a Yucatán como Tzol Petén (país ordenado o región ordenada), supuso que el número de cacicazgos debía corresponder al de los uinales (meses) del año solar, o sea 18, porque, aducía, ordenado debía estar el país no sólo territorial y administrativamente, sino sobre todo religiosamente.
Como ya se sugirió antes, no todos los kuchkabales estaban gobernados por un halach uinik, sino que había casos en que la estabilidad política parecía depender de un conjunto de voluntades de diversos batabob y muchas veces, los poblados o conjunto de poblados, parecían resistirse a las decisiones del cacique predominante del kuchkabal e incluso, se adherían voluntariamente al mando de una jurisdicción vecina para ciertas decisiones, si así convenía a sus intereses. De esta situación puede advertirse la dificultad de los españoles para comprender las características del mando local o del entendimiento de que una región ya estaba o no, dominada políticamente después de la claudicación de un halach uinik determinado.
Según Ralph L. Roys existían las siguientes provincias o cacicazgos (ver mapa): Ah Canul, Ah Kin Chel, Ceh Pech, Can Pech, Chactemal, Chakán, Chakán Putum, Chikinchel, Cochuah, Cupul, Ekab, Hocabá-Homún, Sotuta, Tases, Tutul Xiúes y Uaymil.
Por su lado, Molina Solís menciona a una provincia de Zipatán, en el norte de Ah Canul, pero según parece, este término no definía una jurisdicción sino el hecho de que el poblado pagaba ciertos tributos. También menciona a Tixchel y Akalán que en realidad fueron pobladas muy poco antes de la conquista por mayas chontales venidos de la región del Usumacinta. Nadie, en cambio, parece tomar en cuenta la región de los cehaches (keaches o queaches), que vivían en el límite entre las tierras bajas peninsulares y el Petén, en donde ya habitaban de nuevo los Itzá de Tayasal y los Couoh (Ko'Woj) de Topoxté y de Zacpetén.
Del lado del mar Caribe, en el sureste de la península, hay una vasta región que se extiende hacia el sur por el río Nuevo que hoy es territorio de Belice, en donde hay evidencia de presencia maya en época de la conquista y que no fue considerada por los estudiosos tradicionales. Grant Jones, arqueólogo, por ejemplo, sostiene la existencia en esa región de una jurisdicción denominada Dzuluinikob, cuya capital era Tipú.
Ciertamente, el conocimiento preciso de la división jurisdiccional de los mayas hasta la llegada de los conquistadores, no es definitiva ni consensual entre los investigadores aún en la época actual.
Itzá: Adquirieron su nombre probablemente en honor a Itzamná (personaje casi mítico), ya que él guio a los itzáes; Itzamná, a su vez, significa Substancia del Cielo o Rocío de las Nubes y es considerado como el forjador de la cultura maya peninsular. La tradición oral indica que Itzamná (también llamado Zamná) fue quien puso nombre a toda cosa, descubrió las virtudes medicinales de las plantas; inventó el alfabeto y los jeroglíficos mayas. A su muerte fue deificado por su pueblo, que le erigió algunos templos; se dice que fue sepultado en las pirámides de Izamal.
La investigación arqueológica nos dice que necesidad de la emigración tanto de ésta como de otras tribus mayas responde a la necesidad de poder desarrollar una gran Astronomía, que era casi imposible de efectuar en el núcleo original que fue El Petén Guatemalteco, donde existen muchos accidentes geográficos (montañas), por su parte la Península de Yucatán es una planicie que permite un cielo despejado y libre para la observación del firmamento y la bóveda celeste.
Según el Chilam Balam de Chumayel, procedían del sur, en el año 435 fundaron la población de Siyancaan Bakhalal (de Syan Caan, nacimiento, y bakhalal, lugar de carrizos), hoy Bacalar. Los expertos creen que los hallazgos de la zona arqueológica de Kohunlich, situada a 66 km de Chetumal, pueden rectificar esta fecha, pues los mascarones que allí se hallan muestran rasgos olmecoides y ciertas influencias teotihuacanas. Aunque las edificaciones más tempranas datan de los años 250 y 300, sus constructores debieron permanecer allí cientos de años, a juzgar por la magnitud de la plaza ceremonial, semejante a la teotihuacana, aunque mucho más grande. A pesar de esto, la relación de Chumayel indica que los itzáes permanecieron 60 años en Bakhalal; que en el periodo de 495 a 514 fundaron Chichén Itzá, que abandonaron para radicar en Champotón hasta 928-948; y que, tras una peregrinación de 40 años, volvieron a Chichén, ya con la mezcla de las culturas tolteca y chichimeca. Podemos encontrar restos arqueológicos de esta tribu en norte y este de Campeche; centro y norte de Yucatán; y norte de Quintana Roo. Tayasal en Petén, Guatemala fue su última capital.
Xiú: Se establecieron en el norte-noreste de Campeche, noroeste de Yucatán y oeste de Quintana Roo. Entraron a la Península de Yucatán desde Petén, fundaron la esplendorosa ciudad de Uxmal que fue capital de su reino. Llegó a existir una época donde guerrearon con los itzáes de Chichén Itzá hasta que llegó el príncipe Kukulkán y puso paz entre las tribus o reinos, fundando la nueva capital de Mayapán (que significa Bandera de los Mayas). Su gobernante más destacado fue Ah Mekat Tutul Xiu procedente de Nonohual, se estableció en Uxmal en el lapso de 987 a 1007 y éste, junto con los itzaes fundaron la Liga o Confederación de Mayapán, que incluyó a los señoríos de Chichén Itzá, Uxmal, Mayapán, Itzamal, Tulum, Ichpatún y otros. Esta alianza existió desde el periodo 987-1007 hasta el de 1175-1185, pues en 1194 los itzaes abandonaron nuevamente Chichén Itzá para ir a establecerse en el Petén, en virtud de la guerra que les hizo Hunacc Ceel, jefe cocom de Mayapán. Se da como fecha de de la fundación de Mayapán el año de 1047 y el de su destrucción el de 1254. Ésta acaeció porque, habiéndose enamorado los señores o príncipes de Chichén Itzá y Mayapán de la misma doncella, se hicieron la guerra, y el de Mayapán, auxiliado por soldados mexicas, destruyó a Chichén y a Izamal. Luego el rey de Uxmal se levantó en armas contra el de Mayapán, cuya ciudad ocupó y gobernó despóticamente, destruyéndola al final. Un descendiente del último rey de Mayapán fue a fundar otro lugar, que llamó Tibolón, donde brevemente gobernaron los cocomes, otra tribu maya que conocieron los primeros exploradores españoles del siglo XVI. Los últimos descendientes de los xiús se asentaron en Maní, adoptándola como capital de cacicazgo.
Cocom: Se establecieron primordialmente en el norte de Quintana Roo y noreste de Yucatán. Los cocomes ejercieron la hegemonía hasta el período 1441-1461, en que fueron derrotados por los descendientes de los itzáes, esta vez auxiliados por xiús. Entre 1461 y 1500 aparecieron los cacicazgos, pequeños dominios sin unidad ni autoridad común, cuya población fueron diezmando las epidemias, los huracanes y las guerras que se hacían entre sí, estimuladas por la rivalidad irreconciliable de los xiús y los cocomes. Su gobernante más destacado fue Hunacc Ceel. Los últimos descendientes de los cocomes se asentaron en Sotuta, adoptándola como capital de cacicazgo.
Putún: Algunas investigaciones indican que provenían de Campeche y su cacicazgo se llamaba Champotón.
En Chiapas y Tabasco:
Chontal: Se establecieron en la planicie de Tabasco conocida como La Chontalpa.
Zoque: Se localizaban en la Chontalpa y sierra de Tabasco; y en el oeste y norte de Chiapas.
Tzotzil: Se asentaron en el centro y este de Chiapas.
Tzeltal: Se asentaron en el centro y este de Chiapas.
Tojolabal: Se ubican en la selva y las cañadas de Chiapas, hablado por 58.000 habitantes.
Lacandón: Su núcleo inicial fue en la mítica Lacan-Tún en Chiapas (centro y este).
En Guatemala:
Ki'che'´: Pueblo con gran diversidad dialectal, cuyos hablantes se estiman en aproximadamente 1.000.000 de personas, en los actuales departamentos de Sololá, Quetzaltenango, El Quiché y Totonicapán, su capital principal en tiempos precolombinos fue Q'umarkaj o Utatlán.
Kek'chi': En Alta Verapaz, Izabal y sur del Petén, hablado por 726.723 personas.
Mam: En Huehuetenango, San Marcos y Quetzaltenango, hablado por 519.664 personas. Su Capital fue Zaculeu
Kaq'chiquel:En Sacatepéquez y Chimaltenango, hablado por 475.889 personas. Su capital fue Iximché.
Q'anjob'al: En San marcos y Huehuetenango, hablado por 99.211 personas.
Pokom'chi': En Baja Verapaz, y El Progreso, hablado por 69.716 habitantes.
Ixil: En Huehuetenango, El Quiché y Alta Verapaz hablado por 69.137 habitantes.
Tz'utujil: Pueblo que habita desde finales del siglo XIII las regiones del sur de Sololá y el norte de Suchitepéquez, establecidos principalmente a la orilla del lago de Atitlán dónde habitan los pueblos de Santiago Atitlán, San Pedro la Laguna, San Lucas Tolimán, San Juan la Laguna y Santa María Visitación, así como el municipio de Chicacao en las tierras tropicales de la costa del pacífico guatemalteco. En la actualidad hablan esta lengua unas 100.000 personas y su capital principal en tiempos precolombinos fue Chutnamit conocida en el Popol Vuh como Ajtziquinahay.
Jacalteco (Popti'): En San Marcos y Huehuetenango, hablado por 38.350 habitantes.
Chuj: (Rama Chol), en Huehuetenango, hablado por 38.253 personas.
Pokomam: En Chiquimula, y Jutiapa hablado por 31.000 habitantes. Su capital fue Mixco Viejo.
En Belice:
Kek'chi'
Mopán
En Honduras:
Chortí
En El Salvador:
Chortí: Se establecieron en la parte al norte del Río Lempa (parte de lo que ahora son los departamentos de Santa Ana y Chalatenango, desde el siglo XIII empiezan a ser influenciados por los pipiles.
Pokomam: Se Establecieron en gran parte de lo que ahora son los departamentos de Santa Ana y Ahuachapán. Sus capitales fueron: primeramente Chalchuapa y después Atiquizaya, hasta que fueron conquistados por los pipiles en el siglo XV.
Pueblos mayas minoritarios
En la Península de Yucatán
Chel: La capital de su jurisdicción era Tecoh.
Chan: Su cacicazgo era el de Maxcanú, en el noroeste de la Península.
Cupul: Su cacicazgo se encontraba al oriente de la Península, con capital en Zací, asiento de la actual Valladolid. En 1533 obligaron, junto con los cocomes a Francisco de Montejo y León "el Mozo" a abandonar sus territorios.
En Chiapas y parte de Tabasco
Xonuta: Se localizaba en la parte noreste de Tabasco.
Chilapan: Se localizaba en la parte central de Tabasco
Chiapa: Se localizaban en el centro y este de Chiapas.
Tojolabal: Se localizaban en el centro y este de Chiapas.
Petén: es un género de los mayas que utilizaban cuando se iban de caza.
En Guatemala
Awakateko en Huehuetenango, hablado por 16.272 personas
Ch'orti' en Chiquimula, hablado por 9.105 personas.
Sipakapense, en San Marcos, hablado por 6.344 personas.
Akateko, en Huehuetenango, hablado por 5.572 personas.
Sakapulteko en El Quiché, hablado por 3.940 personas.
Tektiteko en San Marcos, hablado por 1.241 personas.
Uspanteko en El Quiché, hablado por 1.231 personas.
Mopán, en El Petén, hablado por 468 personas.
Itza', en El Petén, hablado por 123 personas.

Religión

Dominando la mayoría de los aspectos de la vida de los mayas, se encontraba la religión, siempre presente y dejando sentir su influencia en los ritos agrícolas, en las ceremonias públicas, en el arte y la cultura. Su importancia fue muy grande, si se toma en cuenta que estuvo fuertemente ligada al control político, a la ideología que sustentó a la civilización maya y que, como las ciencias, estuvo también en manos de un grupo especializado, el de los sacerdotes. La religión maya tenía tres características fundamentales:
Religión politeísta: Se adoraba a varios dioses a la vez.
Religión de Aspectos Naturalistas: Los dioses eran los elementos, los fenómenos atmosféricos, los cuerpos celestes.
Religión Dualista: Partía del principio de que el bien y el mal son igualmente divinos. Los dioses del bien estaban en constante lucha con los dioses del mal, pero eran tan inseparables uno del otro como el día y la noche. Otros ejemplos son: el padre fecundante y la madre fecundada; la vida y la muerte (lo más parecido que podemos encontrar es tal vez el yin y el yang). Los destinos de la humanidad se veían afectados siempre por esta lucha. Los dioses benévolos producían cosas positivas, como el trueno, el rayo, la lluvia, el maíz y la abundancia. A los dioses malévolos en cambio, se les atribuía el hambre y la miseria causadas por los huracanes, las sequías y la guerra sembradora de muerte y destrucción. Un excelente ejemplo de esto es una representación en un códice en la que Chac, dios de la lluvia, planta un árbol, mientras que a su lado Ah Puch, dios de la muerte, lo arranca y lo rompe en dos

Dioses mayas

Hunab Kú: (Su nombre significa "un solo dios ") Dios Creador. Era el principal dios maya, creador del mundo y de la humanidad a partir del maíz. En relación con esto, Domingo Martínez Paredes en su libro Hunab Ku, Síntesis del pensamiento filosófico maya, nos dice:
"Analizados detenidamente los conceptos éticos y estéticos del pueblo maya, desde las obras materiales hasta las del intelecto, fuimos llegando a conocer —gracias al análisis lingüístico y filológico—, la realidad de la expresión hunab ku, como "dador del movimiento y la medida", ya que los elementos de que se compone lo revelan así: hun, "único", "solo"; nab, "medida" y "movimiento" y ku o kub, "dador
Hunab Ku (padre y señor de todos los dioses), es considerado el ser absoluto, que jamás fue representado bajo ningún aspecto o concepto, y que sin embargo, estaba presente en todo como dador de la medida y el movimiento.
Itzamná, también llamado Zamná : señor de los cielos, la noche y el día e hijo de Hunab kú. Posiblemente se manifestaba también como Ahau o Kinich kakmó, el dios del sol. Se le representa en los códices como un anciano de mandíbulas sin dientes, carrillos hundidos, nariz aguileña y algunas veces barbado. Se le atribuye la invención de la escritura, del calendario y por tanto, su origen se remonta a los principios de la historia maya.
Kukulkán: representaba al dios viento llamado también serpiente emplumada, traída del Altiplano central por putunes itzáes y toltecas.
Ix Chebel Ya'ax: esposa de Kinich Ahau.
Kinich Ahau: dios Sol, hijo de Itzamná.
Ixchel: diosa de la Luna, las inundaciones, el embarazo, el tejido y esposa de Itzamná. Se presenta como una anciana vaciando un cántaro sobre la tierra o también como una anciana tejiendo con un telar de cintura.
Chaac: dios de la lluvia que se divide en los 4 rumbos cardinales, este (rojo), norte (blanco), oeste (negro) y sur (amarillo). A Chac, dios de la lluvia, se le representa con una nariz parecida a una trompa y dos colmillos enrollados que le salen de la boca y se dirigen hacia abajo. El adorno que lleva en la cabeza, es por lo general una faja anudada, y el jeroglífico de su nombre tiene un ojo que en el códice Tro-Cortesiano, toma decididamente la forma de una "T". Era el dios de mayor ascendencia popular, al ser por extensión dios de la fertilidad y de la agricultura. Imagen de Chac.
Wakax Yol K'awil o Nal: dios del maíz o de la agricultura (existen versiones alternativas con el nombre de Yum Ka'ax. Señor de los bosques, se presentaba siempre como un joven y algunas veces con una mazorca de maíz en la cabeza o sosteniendo una vasija con tres mazorcas.
Ah Puch, Kisin, Kimilo Hun Ahaw: dios de la muerte. Imagen de Ah Puch.
Yum kaax Dios del Maíz y de la guerra
Xaman Ek: Estrella del norte (probablemente sea la Estrella Polar).
Ixtab: diosa del suicidio, esposa de Kisin.
Ek Chuah: escorpión negro de la guerra, patrono del cacao y los mercaderes.
Ik: dios del viento.
Kakupakat: dios de la guerra.
Hay un dios que preside la guerra, los sacrificios humanos y la muerte violenta. Los dioses principales o más conocidos son, Kukulkán en el Período Posclásico, Chac, Itzamná, Ah Muken Kab (el dios descendente), y trece dioses del mundo superior (Oxlahun Ti K'u) y nueve del inframundo (Bolon Ti K'u).

Concepción del Mundo

Los mayas concebían al cosmos compuesto por 13 cielos, uno sobre otro, siendo la tierra la capa más baja. Sobre cada cielo presidían trece dioses, llamados los Oxlahuntikú. Bajo la tierra había otros nueve cielos, también en capas, sobre los que presidían los Bolontikú. El último de estos cielos era el Mitnal, el infierno maya, reino de Ah Puch, señor de la muerte.
Creían que, antes que el suyo, habían existido otros mundos destruidos todos por el diluvio. El mundo actual era sostenido por cuatro hermanos guardianes llamados Bacabes, localizados en los cuatro puntos cardinales. En el centro del mundo maya se encontraba el Yaxché, o ceiba sagrada, cuyas ramas se elevaban a los cielos y cuyas raíces penetraban en el inframundo.

Ritos

Las pirámides son sus templos y los fieles asistían a las ceremonias al aire libre, abajo y al frente, de la pirámide-templo. Solicitaban de sus dioses los dones de la vida, la salud y el sustento, a cambio de los cuales realizaban una serie de ofrendas y de ceremonias purificadoras inmersas en un complejo ritual. Practicaban los flechamientos y arrojaban a los niños, doncellas y piezas de oro al Cenote Sagrado de Chichén Itzá, como ofrenda al dios Chaac. El autosacrificio tenía muchas variantes, como por ejemplo cuando ellos se sacaban sangre de diversas partes del cuerpo con punzones de hueso o espinas de maguey y ofreciéndolas en tiras de papel.
"Las oraciones formaban un elemento esencial del ritual maya, y la ayuda de los dioses se buscaba en todo género de actividades, en la adivinación, profecía y horóscopos, en los ritos de la pubertad y del matrimonio, en toda clase de ceremonias generales, para librarse de dificultades, y para reprimir al diablo que las causaba, para conseguir la maternidad para una mujer sin hijos, para expulsar a los espíritus malignosantes de comenzar cualquier ceremonia, para evitar la sequía y las plagas de langosta que producían el hambre, la enfermedad, el robo y la discordia y cambios dinásticos y jerárquicos que conducían a la guerra, y para tener éxito feliz en toda clase de empresas, agricultura, caza, pesca, comercio".
La danza era también una parte importante del ritual. Tanto hombres como mujeres tenían sus bailes particulares y rara vez bailaban juntos. El baile de Holcan Okot, por ejemplo, era realizado por 800 guerreros que se movían con precisión absoluta mientras invocaban la ayuda y protección de Kakupakat.
Las fiestas dedicadas a los dioses se celebraban en las fechas fijas establecidas por el tzolkin o calendario ritual. Los sacerdotes organizaban las ceremonias, la ornamentación de los templos y la presentación de las ofrendas. Había también juegos de pelota (pot-a tok), dramatizaciones, procesiones y otros festejos.

Elementos de las ceremonias

Los autosacrificios. Se perforaban la lengua, los lóbulos, y órganos sexuales y ofreciendo la sangre recogida. La sangre se quemaba junto con papel, resinas vegetales, hule y los instrumentos mismos del autosacrificio como las espinas de mantarraya, las cuerdas, etc.
Los sacrificios de animales.
Los sacrificios humanos (prisioneros de guerra, esclavos o personas escogidas por su nacimiento), a quienes se les extirpaba el corazón o decapitaba.
Los bailes, cantos, dramatizaciones, rezos.
El ayuno y la abstinencia sexual.
El uso de hongos alucinógenos, bebidas fermentadas (balché), tabaco silvestre, comidas especiales y flores psicotrópicas.
Las ofrendas de animales, plantas, flores, estatuas, incienso, ornamentos (plumas, conchas), turquesa, obsidiana, jade, cobre y oro, entre otros.
Los mayas tuvieron un calendario para diversos festejos y ceremonias. Entre las ceremonias que aún se practican tenemos al Ch’a Chaak, encabezada por el H-men (especie de Chamán), para invocar a los Chaques, ayudantes del dios de la lluvia cuando la temporada de lluvias se retrasa. Se creía que las cuevas de la península, especialmente Loltún y Balankanché, eran lugares para entrar al inframundo. A mediados del siglo pasado, en la Guerra de Castas, tuvo una actuación destacada la Cruz Parlante, elemento propio de la religión maya, la cual es independiente de la cruz cristiana. La Cruz Maya la vemos en Palenque (Chiapas) y es una estilización del árbol cósmico o de la planta del maíz. Esta cruz es un símbolo de las 4 direcciones o ángulos del mundo y deidad por sí sola. El uso de la Cruz Parlante entre los mayas participantes en la Guerra de Castas (mediados del siglo pasado) fue un factor que los unió y los hizo resistir situaciones muy difíciles. La localidad donde se localizó la Cruz Parlante se le conoció como Chan Santa Cruz y ahora como Felipe Carrillo Puerto. Es importante recalcar que la Guerra de Castas permitió a los mayas recuperar la soberanía en un territorio y éste es el único caso en su tipo en América. Actualmente se sigue venerando a la cruz y se le viste con hipiles (vestidos típicos), espejos, flores y diversos adornos entre los mayas de Yucatán y los tzotziles de Chiapas.

La muerte en la religión maya

Según la religión maya, después de la muerte el alma emprende un camino a Xibalbá (Metnal, Mundo Subterráneo o Inframundo), donde debe atravesar un río ayudado de un perro (el xoloitzcuintle). El hecho de portar una pieza de jade le facilitará las cosas. El peregrinaje terminará en el sur adonde llega el alma (el inframundo para las culturas nahuas —entre ellos los aztecas o mexicas— se asocia con el norte y el color negro; para los mayas con el sur y el color amarillo). Sin embargo, hay un paraíso en el cielo donde las almas afortunadas de los guerreros muertos en combate (muerte sagrada) acompañan al Sol.
Entre los diversos tipos de muerte sagrada en Mesoamérica se encuentran: las mujeres embarazadas muertas en el primer parto; las personas ahogadas, suicidadas, muertas de lepra o sacrificadas y los guerreros muertos en batalla pues la calidad de vida (buena o mala) no importaba tanto como la forma de morir. Al final, las almas de los que morían sagradamente también descendían al inframundo. Los mayas consideraban que el alma de una persona que iba al inframundo renacía (renacimiento) en un individuo de la misma especie, sin ningún recuerdo de la vida anterior. Se debe recordar que al interactuar la gente del centro de México con los mayas, en ocasiones vamos a encontrar ideas religiosas, y de otros tipos, entrelazadas y debemos ser cautos para distinguir en lo posible, si son ideas mayas o de otros lugares.
Así mismo los mayas conservaban los cráneos de sus antepasados y les hacían ofrendas de alimentos (rito a los antepasados).

Sacrificios humanos

Los sacrificios humanos eran una práctica común en los pueblos de Mesoamérica. Para poder explicar mejor el origen de los sacrificios humanos debemos entender la razón de la creación del hombre en un libro sagrado de los mayas: el Popol Vuh. En este libro quiché se relata el modo en que los dioses originales acordaron crear al mundo, ya que el mundo servirá como habitación del hombre. La misión del hombre es venerar y alimentar a los dioses. Pero del mismo modo en que los hombres comen maíz, y éste es un alimento material; los dioses en tanto seres sobrenaturales debían alimentarse de un alimento sobrenatural: la energía cósmica que se encontraba en la sangre y el corazón de los sacrificados.
Algunos autores (entre ellos Marvin Harris) argumentaron que el sacrificio humano en Mesoamérica se debía a la necesidad proteínica de los pueblos de la región. Sin embargo, hay que señalar que aunque se practicó el canibalismo, éste no fue nunca extensivo a toda la población ni cotidiano. El canibalismo era un acto ritual del que estaban excluidas las clases más bajas de la sociedad. Además, el sacrificio mortal no era el único tipo de sacrificio que practicaron los mesoamericanos, como muestran las pinturas de Bonampak, donde es posible observar a miembros de la clase dirigente (hombres y mujeres) punzándose la lengua hasta sangrarse. El propósito era ofrecer su sangre, que por ser de una persona más arriba de la estructura era más valiosa y apreciada por los dioses

El juego de pelota

Los mayas concebían al juego de pelota como un ritual. El juego de pelota representa los orígenes del universo y pretende reactivar los mitos de la creación del maíz y otros fenómenos astronómicos. Éste es un rito de iniciación, muerte y renacimiento que legitima la acción militar y el poder político. La lucha (de jugadores, astros o la pelota) puede representar el encuentro entre los gemelos (del Popol Vuh) y los dioses del inframundo. Este juego tuvo diversas variantes según la época y el lugar, por general se utilizaba una pelota hecha de caucho que se golpeaba con la cintura, las rodillas, los hombros y los codos.
El objetivo del juego era hacerlo pasar por un delgado anillo que se colocaba en una de las paredes del campo de juego aun en la actualidad es practicado en Guatemala en su forma ritual y en México en una nueva forma de expresión turística o puramente deportiva.
En otros lugares, donde los campos de este juego carecen de anillos-marcadores, se cree que el ganador se decidía por el equipo o jugador que ganara líneas en la cancha hasta acorralar al adversario (como en el fútbol americano).
El número de jugadores varía y en ocasiones los jugadores usaban “raquetas” o bastones. Se protegían el pecho y la cabeza, evitando los fuertes golpes de la pelota. El juego podía durar día y noche y no hay fuentes históricas donde se hable del sacrificio humano o donde el derrotado era decapitado.
Algunos historiadores estiman que el jugador que perdía la vida era, en realidad, un prisionero de guerra, obligado a jugar por los victoriosos. Este jugador-prisionero de guerra débil, cansado y con heridas perdía el juego, era sacrificado y formaba parte de un rito de fertilidad pues iba a un paraíso. No siempre este juego terminaba con sacrificios humanos, pues se hacía apuestas y lo perdido era sólo lo apostado (según fuentes históricas aztecas). En algunos campos mayas de Guatemala y Honduras el jugador que vencía perseguía a los asistentes ya que por regla tenía derecho de despojarlos de las pertenencias que más le gustaran

Las artes

El arte maya clásico (200 a 900 d.C.) es apreciado por su excelente manufactura. Los tallados y relieves en estuco de Palenque y el estatuario de Copán son especialmente finos, muestran una gracia y observación precisa de la forma humana que recordó a los primeros arqueólogos las formas de la civilización clásica del Viejo Mundo —de allí el nombre dado a esta época de la historia mesoamericana. Las Estelas más grandes y finas se encuentran en Quiriguá. La mayor parte de las piezas que han sobrevivido son órdenes de alfarería funeraria y de cerámica de uso cotidiano y ritual. Los Murales más antiguos y mejor conservados son los de San Bartolo, en Petén. En Bonampak fueron descubiertos murales antiguos que sobrevivieron por un afortunado accidente que los conservó hasta el día de hoy (aunque poco a poco se deterioran por el turismo en la región). En la actualidad sobrevive una obra de teatro, el Rabinal Achí.

Arquitectura

Durante esta época de la cultura maya, los centros del poder religioso, comercial y burocrático crecieron para convertirse en increíbles ciudades como la preclásica El Mirador, la mayor del clásico Tikal y las post clásicas Chichén Itzá y Uxmal. Debido a sus muchas semejanzas, así como a sus diferencias estilísticas, los restos de la arquitectura maya son una clave importante para entender la evolución de su antigua civilización.
Mientras las ciudades mayas se dispersaban por la diversa geografía de Yucatán y Guatemala, el efecto de la planeación parecía ser mínimo; sus ciudades fueron construidas de una manera orgánica (aparentemente descuidada), adaptándose a la topografía de cada ubicación en particular. La arquitectura maya, como la del resto de Mesoamérica, tendía a integrar un alto grado de características naturales. Por ejemplo, algunas ciudades existentes en las planicies de piedra caliza en el norte de Yucatán se convirtieron en poblaciones muy extensas, mientras que otras construidas en las colinas del río Usumacinta utilizaron los altillos naturales de la topografía para elevar sus torres y templos a grandes alturas. Aún así prevalecía algún orden, requerido por cualquier ciudad de grandes dimensiones. Un elemento básico lo eran las cuevas ya sea naturales o artificiales, así como las pirámides que hacían las veces del inframundo Xibalbá y el contacto con los dioses del supramundo. Esto es muy notorio en una ciudad como Cancuén, la cual carece de pirámides importantes, pero tiene el Palacio más grande de los mayas, la ciudad está rodeada de montañas naturales witz con cuevas, por lo que no tuvieron que construirlas. Al comienzo de la construcción a gran escala, generalmente se establecía un eje predeterminado en congruencia con ciertos puntos notables de observación astronómica y dependiendo de la ubicación y la disponibilidad de recursos naturales (pozos o cenotes). La ciudad crecía conectando grandes plazas con las numerosas plataformas que formaban los cimientos de casi todos los edificios mayas, por medio de calzadas sacbeob. Las principales ciudades mayas como El Mirador y Tikal fueron más grandes que las del centro de México o el valle de Oaxaca.
En el corazón de las ciudades mayas existían grandes plazas rodeadas por sus edificios gubernamentales y religiosos más preciados, como la acrópolis real, grandes templos de pirámides, y ocasionalmente canchas de juego de pelota. Inmediatamente afuera de este centro de rituales estaban las estructuras de los menos nobles, templos más pequeños, y santuarios individuales. Esencialmente, mientras menos sagrada e importante era una construcción, mayor era el grado de privacidad. Mientras se añadían más estructuras, y las existentes se reconstruían o remodelaban, las grandes ciudades mayas parecían tomar una identidad casi aleatoria que contrasta profundamente con otras grandes ciudades mesoamericanas, como Teotihuacan y su construcción rigurosamente regida por dos ejes perpendiculares. Aún así, aunque la ciudad se disponía de la forma en que la naturaleza dictara, se ponía cuidadosa atención en la orientación direccional de los templos y observatorios para que fueran construidos de acuerdo a la interpretación maya de las órbitas de las estrellas. Afuera del centro urbano constantemente en evolución, estaban los hogares menos permanentes y más modestos de la gente común.
El diseño urbano maya podría describirse fácilmente como la división del espacio en grandes monumentos y calzadas. En este caso, las plazas públicas al aire libre eran los lugares de reunión para las personas, así como el enfoque del diseño urbano, mientras que el espacio interior era completamente secundario. Sólo en el Posclásico Tardío las grandes ciudades mayas se convirtieron en fortalezas que carecían, en su mayor parte, de las grandes y numerosas plazas del clásico.

Materiales de construcción

Un aspecto sorprendente de las grandes estructuras mayas es su carencia de muchas tecnologías avanzadas que podrían parecer necesarias para tales construcciones. Careciendo de herramientas de metal, poleas, y quizá incluso la rueda, la arquitectura maya requería una cosa en abundancia: fuerza humana. Los materiales restantes parecen haber estado fácilmente disponibles. Toda la piedra para las estructuras mayas parece haber sido tomada de canteras locales; con frecuencia era piedra caliza que, recientemente extraída, permanecía suficientemente blanda como para ser trabajada con herramientas de piedra, y sólo se endurecía pasado un tiempo, al perder su humedad natural. Además del uso estructural de la piedra caliza, utilizaban piedra caliza aplastada, quemada y batida que poseía propiedades similares al cemento, y era usado ampliamente tanto para acabados de repello, como para unir piedras; sin embargo, futuras mejoras en sus técnicas de extracción de piedra redujeron la necesidad de este acabado de piedra caliza, ya que sus piedras comenzaron a encajar casi perfectamente, aun así, permaneció como un elemento crucial en algunos techos adintelados (de columnas y vigas). En el caso de las casas comunes, los materiales más utilizados eran los postes de madera, caña, adobes, y paja; sin embargo, también se han descubierto lo que parece ser casas comunes de piedra caliza. También debe notarse que en la ciudad de Comalcalco, se ha encontrado ladrillos de barro cocido como sustituto de las piedras, debido a la falta de piedra en su entorno.

Proceso de construcción

Toda la evidencia parece sugerir que la mayoría de edificios se construyeron sobre una plataforma pétrea que variaba en altura, de menos de un metro, en el caso de terrazas y estructuras menores, a 45 metros en el caso de los grandes templos y pirámides. Un tramo de empinados escalones de piedra partía las grandes plataformas escalonadas en al menos uno de los lados, contribuyendo a la común apariencia disimétrica de la arquitectura maya. Dependiendo de las tendencias estilísticas prevalecientes del área, estas plataformas eran construidas de un corte y un exterior de estuco relleno de gravilla densamente compactada. Como en el caso de muchos otros relieves mayas, aquellos en las plataformas a menudo se relacionaban con el propósito de la estructura en la que residían. Después de que las plataformas pétreas eran completadas, las grandes residencias y templos de los mayas eran construidos encima. Mientras se construían todas las plataformas, parece haberse puesto poca atención a su funcionalidad utilitaria, y mucha a su estética exterior; sin embargo, un cierto aspecto repetido, el arco, que era utilizado a menudo para imitar la apariencia de la cabaña simple maya, aunque no era una herramienta efectiva para incrementar el espacio interior. Como requerían gruesas paredes de piedra para soportar el techo, algunos templos utilizaban arcos repetidos, o una bóveda arqueada, para construir lo que los mayas se referían como pinbal, o saunas, como los del Templo de la Cruz en Palenque. Mientras que las estructuras eran completadas, se les añadía extensivos trabajos de relieve; a menudo solamente al repello usado para alisar cualquier imperfección; sin embargo, muchos tallados en dinteles han sido descubiertos, así como tallados en piedras usadas como fachada. Comúnmente, esto se hacía en todo el derredor de una estructura entera, conteniendo una variedad de obras de arte relativas a los habitantes o al propósito del edificio. Aunque no en todas las ubicaciones mayas, también se ha descubierto un amplio uso del repello pintado.
Se ha sugerido que, junto con el calendario maya de cuenta larga, cada 52 años, o un ciclo, los templos y pirámides se remodelaban y reconstruían. Ahora parece que el proceso de reconstrucción era a menudo instigado por un nuevo gobernante o por motivos políticos, en vez de la coincidencia con el ciclo del calendario. Sin embargo, el proceso de reconstrucción encima de estructuras viejas es de hecho algo común. Más notablemente, la acrópolis norte en Tikal parece ser la suma total de 1.500 años de modificaciones arquitectónicas.

Estilos arquitectónicos regionales

Según Geoge F. Andrews existen diferentes estilos arquitectónicos definidos; a continuación presentamos una síntesis de dichos estilos.
1.-Sudoriental: Con gran cantidad y calidad de monumentos labrados e inscripciones jeroglíficas. Los edificios son de muros muy anchos, cuartos estrechos con falsos arcos mayas escalonados y fachadas cubiertas en parte por esculturas en piedra y estuco. Ejemplo: Copán, en Honduras; Tazumal y San Andrés, en El Salvador.
2.-Petén central: De pirámides muy inclinadas, templos con cresterías huecas y altas sobre cuartos traseros, palacios de dos plantas con anchos muros, cuartos angostos y falsos arcos mayas bajos. Ejemplo: Tikal, en Guatemala.
3.-Usumacinta: Edificios tipo templos en elevaciones naturales (no plataformas piramidales) anchos muros, cuartos angostos, altos falsos arcos mayas y cresterías de doble muro con nichos. Ejemplo: Yaxchilán, en México.
4.-Noroccidental: Edificios con elegantes esculturas en estuco y piedra labrada. Edificios pequeños con grandes cuartos y altos falsos arcos mayas. Los vanos (espacios huecos en los muros) son anchos, dando a los interiores luz y ventilación. Ejemplo: Palenque y Comalcalco, en México.
5.-Río Bec: Edificios de torres paralelas, esquinas redondeadas y escaleras simbólicas (las escaleras son casi verticales e imposibles de subir. El templo tiene como puerta una simple hendidura). La decoración incluye máscaras de forma animal y diseños geométricos. Ejemplos: Becán, Xpuhil y Chicanná, en México.
6.-Chenes: Aquí se encuentran elementos semejantes en los estilos Río Bec y Puuc. Sus edificios tienen fachadas en tres partes y las decoraciones forman máscaras de animales en las puertas. También utilizaban piedras salientes sobre las molduras para colocar estatuas, cresterías de un muro, máscaras de Chaac. Ejemplos: Hochob y El Tabasqueño, en México.
7.-Puuc: El estilo temprano muestra puertas múltiples formadas por columnas, vanos estrechos y acabados burdos. Ejemplos:Kabáh, México. En el estilo tardío los acabados son mejores y muy refinados, la decoración en la parte superior del edificio incluye diseños geométricos, máscaras de Chaac en esquinas y puertas Se caracteriza por preferir la construcción de edificios alargados a los altos y por la construcción de palacios de muchos cuartos. Ejemplos: Sayil y Uxmal, en México.
8.-Planicies noroccidentales; Con dos estilos arquitectónicos: el estilo Maya Chichén muestra semejanzas con el estilo Puuc tardío. El Maya Tolteca incluye pirámides-templo, patios con columnas, patios-galerías y plataformas de Venus. La decoración utiliza serpientes, águilas, Chac Mool, jaguares y diseños florales. Ejemplo: Chichén Itzá, en México.
9.-Costa oriental: Muestra sitios arqueológicos pequeños, figuras del Dios Descendente, nichos y perfiles humanos entre las cornisas de las esquinas. Las esquinas de los edificios muestran muros inclinados hacia fuera. Ejemplo: Tulum, en México.
Plataformas ceremoniales
Éstas eran comúnmente plataformas de piedra caliza de menos de cuatro metros de altura donde se realizaban ceremonias públicas y ritos religiosos. Construidas en la forma de plataforma de cimientos, eran a menudo realzadas con figuras talladas, y quizá tzompantli, una estaca usada para exhibir las cabezas de las víctimas.
Palacios
Grandes y a menudo muy decorados, los palacios generalmente se encontraban cerca del centro de una ciudad y hospedaban a la élite de la población. Cualquier palacio real extremamente grande, o uno que consista de varias cámaras en diferentes niveles puede ser llamado acrópolis. Sin embargo, a menudo éstos fueron una historia y consistieron de varias cámaras pequeñas y al menos un patio interior; estas estructuras parecen tomar en cuenta la funcionalidad requerida por una residencia, así como la decoración requerida por la estatura de sus habitantes. Los arqueólogos parecen estar de acuerdo en que muchos palacios son hogar de varias tumbas. En Copán, debajo de 400 años de remodelación posterior, se ha descubierto una tumba de uno de los antiguos gobernantes, y la acrópolis norte en Tikal parece haber sido el sitio de numerosos entierros durante finales del periodo preclásico y principios del clásico.
Grupos E
Llamado así, por el primer observatorio descubierto en el Grupo E de Uaxactún. Situada siempre en el lado occidental de la plaza hay una pirámide templo con una Estela, encarando tres templos más pequeños al otro lado de la plaza. Se ha comprobado que estos grupos E son observatorios debido al preciso posicionamiento del sol por los templos pequeños cuando se los ve desde la pirámide durante los solsticios y equinoccios, usando la Estela como referencia. Otras teorías parecen surgir de la posible historia de la creación relatada por los relieves y figuras que adornan estas estructuras.

Pirámides y templos

Con frecuencia los templos religiosos más importantes se encontraban en la cima de las pirámides mayas, supuestamente por ser el lugar más cercano a los cielos. Mientras que descubrimientos recientes apuntan al uso extensivo de pirámides como tumbas, los templos en sí parecen raramente haber contenido entierros. La carencia de una cámara de entierros, sin embargo, permitía a los mayas sagrados el acceso, a lo sumo, a tres cuartos pequeños para ser usados para varios propósitos rituales. Situados en la cima de las pirámides, a más de 60 metros de altura, como en El Mirador, los templos eran impresionantes estructuras decoradas. Comúnmente tenían una cresta en el techo, o un gran muro superficial, estos templos pudieron haber servido como hitos propagandísticos. Como eran ocasionalmente las únicas estructuras que excedían la altura de la selva, las crestas sobre los templos eran a menudo esculpidas con representaciones de los gobernantes que podían ser vistos desde grandes distancias. Debajo de los orgullosos templos estaban las pirámides que eran, en última instancia, una serie de plataformas surcadas por empinados escalones que permitirían el acceso al templo.
Otro concepto arquitectónico desarrollado en torno a las pirámides es el referido a las estructuras triádicas que desde el periodo preclásico medio caracterizaron a las ciudades mayas, particularmente las desarrolladas en las tierras bajas mayas del Petén guatemalteco, y que trascendieron hacia la península de Yucatán y otros lugares más occidentales de MesoaméricaLa Pirámide triádica es un concepto arquitectónico del pueblo maya, que data del periodo preclásico mesoamericano y que consiste en emplazar una estructura dominante (pirámide) flanqueda por dos estructuras o edificios secundarios, orientados hacia el interior de una especie de plaza que así se forma. El conjunto que integra esta tríada se encuentra por regla general montado sobre una plataforma basamental.
La mayor pirámide triádica conocida está en el yacimiento arqueológico denominado El Mirador en el Petén guatemalteco; cubre un área seis veces mayor a la que ocupa en Tikal el Templo IV que es la pirámide más grande en esta ciudad. Las estructuras triádicas son encontradas en las ciudades tempranas de la civilización maya en el Petén.
No hay datos de estas estructuras sino hasta el preclásico medio y se estima que pudieron haber evolucionado a partir de la estructura denominada Grupo E, común entre los edificios que eran destinados a ser observatorios. La forma triádica fue predominante en la arquitectura maya, en el Petén, a lo largo del preclásico tardío. Otros ejemplos de estas estructuras pueden obervarse en Uaxactún.
En Nakbé, una ciudad también importante del preclásico medio, hay al menos ocho ejemplos de complejos triádicos y cuatro de las mayores estructuras en el sitio son esencialmente triádicas.7 En El Mirador hay 15 estructuras de este tipo. Otros ejemplos de este concepto arquitectónico se encuentran en Tikal, Cerros, Wakná, El Tintal y en Lamanai. Otros casos más, pero ya del periodo clásico y posclásico, se conocen en Dzibilchaltún en el norte de la Península de Yucatán y en Palenque, actualmente en el estado mexicano de Chiapas.
La pirámide triádica se mantuvo muy popular a lo largo de los siglos después de que los primeros casos fueran construidos en el Petén. Ejemplos de la utilización de la forma triádica en el periodo clásico se repiten en Uaxactún, Caracol, Seibal y Nakum.
El concepto tiene también una explicación astronómica y religiosa, vinculada con la mitología maya. Los tres ejes de la creación según los mayas estuvieron asociados a las tres estrellas de la constelación de Orión y el complejo arquitectónico triádico parece ser una representación de esto

Canchas de juego de pelota

El juego de pelota mesoamericano fue un juego ritual cuya práctica se extendió a lo largo de los tres mil años de historia precolombina mesoamericana, se han encontrado en todas las culturas de la región de Mesoamérica, tan al sur como Nicaragua, y, posiblemente, tan al norte en sitios oasisamericanos como Paquimé y algunos de la cultura Fremont en el estado de Arizona en EE.UU. Fue llamado tlachtli por los pueblos nahuas y pok-ta-pok por los mayas. Pero en la realidad ellos no eran parte de ese juego, solo dos tribus.
Durante la dominación española el juego fue prohibido por el inquisidor Tomás de Torquemada, aunque sin desaparecer del todo.
El ulama y la pelota mixteca son juegos parecidos que podrían ser una derivación del antiguo juego de pelota. Por su parte, el pok-ta-pok o tlachtli, aún sigue siendo practicado en México y Guatemala, como una forma del folklore regional.
Se dice que el vencedor seria sacrificado para los dioses. En memoria de la decapitación de Hun Hunapú, padre de Hunahpú e Ixbalanque, según relata el Popol Vuh.

Arte con plumas

Fue una manifestación artística muy apreciada en la cual utilizaban, sobre todo, las plumas de quetzal, para la elaboración de penachos y otros adornos.
Cerámica

Fue rica y variada desde vasos y platos hasta objetos para culto. En su mayoría los objetos eran pintados con motivos geométrico aunque también representaban animales y figuras geométricas.
La cerámica tiene paredes muy delgadas, formas simétricas, tintes de base caliza con paredes pulimentadas, muchos colores y excelente terminado de acuarela. Las piezas se cocían a temperaturas de hasta 800 grados en hornos abiertos. Las decoraciones incluyen textos escritos en maya con escenas de nobles, episodios militares, imágenes de gobernantes, de seres sobrenaturales, etc. Esto nos hace pensar que fueran hechas por artesanos nobles y firmadas por ellos para poder afianzar alianzas y como ajuar funerario.
Escultura



Bajorrelieve en el museo de sitio de Palenque.
Para los diferentes trabajos en escultura, bajorrelieves, alto relieves y estelas utilizaron madera, estuco y piedra calcárea, ocasionalmente recubierta de estuco (pasta hecha de polvo de piedra calcárea, conchas y aglutinantes vegetales) pintado de diversos colores.
Ejemplos más comunes en escultura
Águila: animal sagrado. En muchas ocasiones se le ve con un corazón en su garra como alusión a un sacrificio humano.
Chaac: (dios de la lluvia), representado normalmente por una larga trompa, ojos, orejas con sus aretes y una boca abierta con dientes afilados.
Chac Mool: (símbolo religioso), probable que haya sido un lugar para colocar ofrendas (humanas o de otro tipo) o un trono. Tiene forma de un hombre que mira de lado, acostado, con las piernas plegadas (postura típica de un ejercicio abdominal) y las manos sosteniendo un plato sobre su estómago. Estas estatuas podrían representar prisioneros de guerra.
Cruces: simbolizan las 4 direcciones o ángulos del mundo más el centro, también representa la planta del maíz.
Dios descendente Ah Muken Kaab: (deidad muy vista en Tulum). Su nombre se explica al observar que siempre está con los pies arriba, los brazos y cabeza abajo y una cola en forma de avispa.
Estelas: placas de madera o piedra en posición vertical que contienen diseños, escritura y calendáricas, para conmemorar eventos sobresalientes.
Falos (penes): representan un culto a la fertilidad. Se encuentran sobre todo en Uxmal. La posición que tienen hace pensar que el semen entra a la tierra y la fertiliza.
Flores: representan la fertilidad y la sexualidad.
Greca: símbolo que representa al viento, nubes, lluvia, etc.
Hombre serpiente emplumada: es otra de las representaciones del dios Kukulkán.
Hombre barbado: en ocasiones es una probable representación de Kukulkán. Interpretaciones más modernas dicen que representa a la serpiente de la guerra Waxak Lahun Uva Kan.
Jaguares: es el animal sagrado que representa al Sol en su paso por el inframundo, fue un probable trono.
Kukulkán: (su culto acepta varios atributos). Es representado como una serpiente de cascabel con plumas.
Planeta Venus: relacionado con la dualidad de la religión maya y con muchas cosas más, entre ellas la guerra.
Portabanderas: estatuas de seres humanos que sostenían banderas que se encajaban en las manos.
Serpientes de Cascabel: tienen atributos. Cuando salen de un cuerpo simbolizan la sangre y la fertilidad al convertirse en flores, cuando salen de vasijas representan el agua.


Sistema de Escritura

Artículo principal: Escritura maya


Jeroglíficos usados en la ciudad de Palenque.
El sistema de escritura maya (a menudo llamada jeroglífica por un vago parecido superficial con la escritura del Antiguo Egipto, con la que no se relaciona) era una combinación de símbolos fonéticos e ideogramas, en realidad la estructura pictográfica es más parecida al chino, donde los ideogramas pueden anidarse para formar conceptos más complejos, a la vez que funcionar sólo como representaciones fonéticas. El desciframiento de la escritura maya ha sido un largo y laborioso proceso. Algunas partes de ésta fueron descifradas a finales del siglo XIX y a principios del siglo XX (en su mayoría partes relacionadas con números, el calendario, y astronomía), pero los mayores avances se hicieron en las décadas de 1960 y 1970, y se aceleraron de allí en adelante, de manera que ahora la mayoría de textos mayas pueden ser leídos casi completamente en sus idiomas originales. Los misioneros españoles, en su afán por imponer y arraigar la religión cristiana entre los indígenas, para acelerar el proceso de catequización, ordenaron la quema de todos los libros mayas poco después de la conquista.1 El hecho fue un gran golpe a la conservación del conocimiento de la antigua escritura maya. Aunque muchas inscripciones en piedra aún sobreviven (la mayoría de ciudades que ya estaban abandonadas cuando llegaron los españoles), sólo tres libros y algunas páginas de un cuarto sobreviven de las antiguas bibliotecas. Terrones rectangulares de yeso son un descubrimiento frecuente en la arqueología maya; parecen ser restos de lo que una vez fueron libros, después de que todo el material orgánico se pudrió.
En referencia a los pocos escritos mayas precolombinos aún existentes, Michael D. Coe, arqueólogo de la Universidad de Yale dijo:
Nuestro conocimiento del pensamiento maya antiguo representa sólo una minúscula fracción del panorama completo, pues de los miles de libros en los que toda la extensión de sus rituales y conocimientos fueron registrados, sólo cuatro han sobrevivido hasta los tiempos modernos (como si todo lo que la posteridad supiera de nosotros estuviera basado en tres libros de oraciones y El Progreso del Peregrino).
Michael D. Coe, The Maya, Londres: Thames y Hudson, 4ª ed., 1987, p. 161.
En cuanto al estudio de la escritura maya existen dos versiones:
Por la primera versión tenemos a los epigrafistas. Entre éstos comenzamos con Constantin Rafines, que en 1832 fue el primero que descifró los glifos numerales. Ya en el siglo tenemos al ruso Yuri Knórozov, quien realizó un estudio para descifrar la lengua maya publicado en 1952, el cual fue bloqueado por varios arqueólogos. Sin embargo sus esfuerzos son ahora reconocidos por los estudiosos de la civilización maya. Actualmente existen cerca de 30 epigrafistas en el mundo.
Por la segunda versión tenemos al Doctor Ramón Arzápalo Marín, filólogo y mayista (no epigrafista aunque conoce bien su lengua) quien declara que hasta el momento ha habido varios fracasos por descifrar la escritura maya, pues no es alfabética (como Diego de Landa propuso) ni silábica sino logoideográfica. En este tipo de escritura se dificulta la lectura al tener, como otras lenguas, expresiones populares y religiosas, frases idiomáticas, etc.
Los progresos de los epigrafistas hacen que se puedan leer, entre otros documentos, las estelas y ahora han salido a la luz informaciones reveladoras, como las fechas, los acontecimientos, los nombres y cargos de los personajes, los lazos familiares y en ocasiones aparece la frase “se lo comió”, haciendo referencia al canibalismo ritual. El trabajo de los epigrafistas es muy interesante y son ellos quienes se encargan de descifrar la escritura maya. Varias universidades preparan actualmente más generaciones de epigrafistas.
Hay que tener en cuenta la complejidad de este sistema de escritura ya que estudios recientes demuestran que los mayas usaban en sus textos el sistema alfabético y el sistema ideográfico incluso en la misma palabra.
Literatura


Hay pocos ejemplos de la literatura maya, pues muchos códices mayas (libros) fueron destruidos por el tiempo, la humedad o los misioneros españoles, y sólo se salvaron cuatro: El Códice de Dresde; el Códice Tro-Cortesiano, el Códice Peresiano y el Códice Grolier que se encuentran respectivamente en Dresde, Alemania; Madrid, España; París, Francia; y Ciudad de México, México. Los Libros de Chilam Balam, El Popol Vuh y Los Anales de los Cakchiqueles fueron escritos respectivamente en maya yucateco, quiché y cakchiquel utilizando el alfabeto latino traído por los españoles. Así, la “pureza” de estos libros está bajo sospecha pues los españoles pudieron haber influido de forma directa o indirecta, pero de cualquier forma, son libros mayas, es decir de los mayas que vivieron en tiempos de la colonia española. En el caso del Popol Vuh, el descubrimiento de un bajorrelieve de 1.500 años de antigüedad en la Acrópolis, (una pirámide de cerca de 75 m de altura) en Toniná, Chiapas, podría confirmar la autenticidad del Popol Vuh. La decoración muestra 4 dignatarios mayas, representando los señores del mundo subterráneo y a la guerra, la agricultura, el comercio y el respeto a la divinidad. Juan Yadeun, director de las excavaciones en Toniná, sostiene que, en el Popol Vuh y en otros antiguos textos, se encuentran muy a menudo descripciones de los cuatro dignatarios, llamados a representar la estructura y la iconografía misma del poder en el mundo maya clásico. Existen algunos otros libros mayas de la época de la conquista, como el Códice de Calkiní.
Música

La música maya se basaba en dos tipos de instrumentos: de viento (silbatos, flautas y caracoles) y de percusión (xilófono [tanto de piedra como de madera], caparazones de tortugas y bastones de madera). Los bastones de madera son huecos y tienen estrechos pasajes interiores que hacen sonar las semillas en su interior. No se conoció la música producida por instrumentos de cuerda (por ejemplo las guitarras). No conocemos muchos de los instrumentos hechos en madera que desaparecieron al paso del tiempo y la humedad.

Pintura

Practicaron la técnica al fresco y a veces plasmaron la perspectiva (como se observa en las pinturas de Bonampak, Chiapas, en las escenas de prisioneros de guerra martirizados), pues la mayor parte de las veces pintaron personajes de lado. Los personajes pequeños son representaciones de personas alejadas, de menor rango social o esclavos. Había varias capas de estuco con murales que no necesariamente repiten la decoración. También aparecen manos en positivo o negativo sobre los muros de los edificios de desconocido significado. Los tonos preferidos son los rojos y los azules.
Matemáticas


Los números mayas del 0 al 19.
Al igual que otras civilizaciones mesoamericanas, los mayas utilizaban un sistema de numeración de base veinte (vigesimal) y de base cinco. También los mayas preclásicos (o sus predecesores olmecas) desarrollaron independientemente el concepto de cero alrededor del año 36 a. C.2 (Este es el primer uso documentado de un cero como lo conocemos hoy en día, aunque los babilonios mucho antes habían desarrollado un parámetro de sustitución-0 que sólo se utilizaba entre otros dígitos), vale decir que parecen haber estado usando el concepto de cero siglos antes que en el viejo mundo, y las inscripciones los muestran en ocasiones trabajando con sumas de hasta cientos de millones y fechas tan extensas que tomaba varias líneas el poder representarlas. Produjeron observaciones astronómicas extremadamente precisas, sus diagramas de los movimientos de la Luna y los planetas son iguales o superiores a los de cualquier otra civilización trabajando a simple vista.
Asimismo, como otras civilizaciones mesoamericanas, los mayas descubrieron una medida exacta de la duración del año solar, mucho más exacta que la usada en Europa con el calendario gregoriano.[cita requerida] Sin embargo, no usaron este modelo de duración en su calendario. En cambio, el calendario maya se basó en un año de duración exacta de 365 días, lo cual significa que el calendario tiene un error de un día cada cuatro años. En comparación, el calendario juliano usado en Europa desde tiempos de los romanos, hasta el siglo XVI, acumuló un error de un día cada 128 años. El calendario gregoriano moderno acumula un error de un día cada 3257 años, aproximadamente.

Decadencia de la cultura maya

La caída de Teotihuacan, ocurrida en la segunda mitad del siglo VIII, permitió el florecimiento de los grandes núcleos de población que los pueblos mayas habían construido en las Tierras Altas. De esta suerte, Tikal, Toniná, Yaxchilán y muchas otras ciudades vivieron su época de mayor apogeo entre los siglos IX y X. Por mucho tiempo se insistió en que la razón del declive de los principales centros urbanos mayas era un misterio. Sin embargo, la intensa investigación arqueológica en la región que ocuparon estos Estados del período Clásico de Mesoamérica ha puesto de manifiesto algunas de las razones por las cuales los mayas se vieron precisados a abandonar las ciudades a la selva.
En primer lugar, se trataba de pequeños Estados que se hallaban en guerra permanente unos con otros. Las estelas de Toniná indican que la élite gobernante de esa ciudad emprendió una agresiva campaña militar que la llevó a ocupar sitios tan importantes como Palenque, Piedras Negras y Bonampak. No es extraño que otros Estados de la región pudieran haber emprendido campañas similares, que habrían dejado arruinadas a varias ciudades. Por otra parte, en esta época tuvo lugar un desajuste climático como consecuencia del fenómeno de El Niño. El clima debió tener graves consecuencias para la agricultura en el Área Maya, como lo tuvo también en las tierras altas del Centro de México. Puesto que culturalmente estas catástrofes eran atribuidas a la inefectividad de la clase sacerdotal, la gente del pueblo debió lanzarse contra ellos, culpándolos de la escasez de alimentos y otros bienes necesarios para la vida. Uno de los síntomas de la decadencia maya en el período Clásico es la ausencia de monumentos conmemorativos (las llamadas estelas) posteriores al año 889 d. C., celebrada sólo en algunos sitios de la región. Durante los siguientes siglos, no volvería a emplearse la Cuenta Larga en las inscripciones calendáricas mesoamericanas, lo que pone de relieve la conclusión de una tradición cultural.
Además de la Cuenta Larga (ese sistema de cuenta del tiempo que tanto ha sorprendido por su exactitud y abstracción), lo único que abandonaron los mayas del período clásico fueron las grandes ciudades. Nunca existió una migración masiva hacia Yucatán, aunque algunos grupos lo hubieran hecho. La mayor parte de la población se quedó en la zona, y durante el período posclásico contribuyeron a un nuevo período de apogeo, aunque no de la misma magnitud. El más importante de los Estados de las Tierras Altas en el período Posclásico fue el quiché, en Guatemala.
Tanto los mayas de Yucatán como los de las Tierras Altas y la Costa del Pacífico recibieron la influencia de los pueblos migrantes provenientes del altiplano y el área oaxaqueña. Estos grupos fueron empujados a su vez por los antiguos pueblos que abandonaron la zona meridional de la altiplanicie Mexicana cuando el desastre ecológico hizo imposible la agricultura allí. En el sur, establecieron Estados independientes, con características culturales de ascendencia nahua. Entre estos grupos estaban los pipiles, que se establecieron en la costa de Guatemala y El Salvador. En la península de Yucatán, los pueblos nahuatlizados (fuera porque eran realmente nahuas o habían adoptado muchas de sus características, como los chontales) contribuyeron a un nuevo florecimiento de los pueblos mayas.
Sin embargo, las rivalidades entre las élites de la región, apenas suavizadas por la presencia efímera de la Liga de Mayapán, terminaron por arruinar las grandes ciudades de Chichén Itzá, Uxmal y muchas otras, que fueron abandonadas por sus gobernantes. Cuando los españoles llegaron a Yucatán, encontraron la región dividida en pequeños Estados hostiles entre sí, razón por la que no fue difícil someterlos. Algunos grupos se refugiaron en el Petén, donde crearon un pequeño reino independiente con capital en Tayasal. La conquista de este reino independiente no se concretó hasta 1697.
Las ruinas de las grandes ciudades antiguas estaban muy aisladas del mundo exterior y eran poco conocidas excepto por la gente nativa. En 1839, el viajero estadounidense John Lloyd Stephens, escuchando comentarios sobre ruinas perdidas en la selva, visitó Copán, Palenque, y otras ciudades con el arquitecto y dibujante Frederick Catherwood. Sus diarios ilustrados sobre las ruinas encendieron un fuerte interés en la región y sus habitantes (también en Estados Unidos y en Europa).
Como se señaló en la introducción, los pueblos mayas no desaparecieron. Los mayas supervivientes aún habitan en el sureste de México, Belice, Honduras, El Salvador y Guatemala (en este último país, son el mayor componente étnico de la población).

Personajes célebres mayas

Período clásico

Zamná (Año 525 d. C.), sacerdote que guio a los Chanes (Itzáes) en su migración hacia el poniente de la península de Yucatán en la fundación de Chichén Itzá. Muere en Izamal.
Período clásico tardío
Jasaw Chan K'awiil I (682-734 d. C.) gobernante de Tikal, que le devolvió su estatus de superpotencia. Enterrado en Templo del Gran Jaguar o Templo I, llamado también Ah Cacao.
K'inich Janaab' Pakal (603-683 dC), gobernante del estado maya de B'akaal, cuya sede era Palenque.
Período Posclásico Tardío
Ah Mekat Tutul Xiu (¿-?), jefe de los tutul xiúes. Fundador, en conjunto con los itzáes de la Liga o Confederación de Mayapán.
Hunac Ceel (¿-?), jefe de los cocomes.
Alonso Raigoza (¿-?), último rey maya.
Descubrimiento y Conquista
Nachán Can (¿-?), halach uinik de Chactemal, padre de Zazil Há que entregó a su hija en matrimonio con Gonzalo Guerrero.
Zazil Há (¿-?), hija del halach uinik de Chactemal quien fue dada en matrimonio al español Gonzalo Guerrero, iniciando así el mestizaje en el continente.
Tecún Umán (1500?-1524), príncipe de los quiché-maya en Guatemala.
Kaibil Balam, rey de los mam-maya en Guatemala.
Nachi Cocom (¿-1541), halach uinik de Sotuta. Luchó contra Francisco de Montejo y León "el Mozo", durante la conquista de Yucatán.
Príncipe Tutul Xiu (¿-?), halach uinik de Maní. Último de los gobernantes de los tutul xiúes. Se unió a Francisco de Montejo y León "el Mozo".
Nah Pot Canché (¿-?), hijo del batab de Calkiní. Escribió el Códice de Calkiní.
La Colonia
Gaspar Antonio Xiú (1531 - 1610), nieto de Tutul Xiú. Autor de Relación de las costumbres de los indios de Yucatán.
Ah Nakuk Pech (¿-?), batab maya. Autor de la Crónica de Chac-Xulub-Chen, en la que expresa la visión de los vencidos.
Jacinto Canek (1730-1761), dirigente de la rebelión maya de Cisteil en 1761.
Atanasio Tzul, rey de Totonicapan y prócer de la independencia de Guatemala y el resto de Centroamérica.
Manuel Tot, independentista centroamericano, prócer de la conjura de Belem.
Guerra de castas
Véanse también: Historia de Yucatán y Guerra de Castas
Los caciques mayas que se organizaron para iniciar en la Península de Yucatán lo que se denominó Guerra de Castas que empezó en 1848 y concluyó en 1902 fueron:
Manuel Antonio Ay, dirigente maya.
Cecilio Chi, (1820-1848) dirigente maya.
Jacinto Pat, dirigente maya.
Las lenguas mayenses —también llamadas simplemente mayas—, son una familia lingüística hablada en Mesoamérica, principalmente en Belice, Guatemala y el sureste de México.
Las lenguas mayenses derivan del protomaya, una protolengua que pudo haberse hablado hace unos 5.000 años a juzgar por el grado de diversificación interna en una región cercana a donde actualmente se hablan lenguas mayenses. Estas lenguas además forman parte del área lingüística mesoamericana, un área de convergencia lingüística desarrollada a través de milenios de interacción entre los pueblos de Mesoamérica. Toda esta familia muestra las características básicas de esta área lingüística, como el empleo de sustantivos emparentados en sustitución de las preposiciones para indicar relaciones espaciales. También poseen rasgos gramaticales y tipológicos que las diferencian de otros idiomas de Mesoamérica, tales como el empleo de ergatividad en el tratamiento gramatical de los verbos, sujetos y objetos, categorías inflexionales específicas en verbos y una categoría gramatical propia.
En la Mesoamérica precolombina, algunas lenguas de la familia fueron escritas mediante jeroglíficos. Su empleo fue muy extenso particularmente durante el periodo clásico de la cultura maya (c. 250–900 d. C.). La recopilación de más de 10.000 inscripciones mayas conocidas sobre edificios, monumentos, alfarería y códices en papel de corteza, combinada con la rica literatura maya colonial (siglos XVI, XVII y XVIII) escrita en el alfabeto latino, son importantes para la comprensión de la historia precolombina.
La familia mayense es una de las mejor documentadas y posiblemente la más estudiada en las Américas.6 En 1996, Guatemala reconoció oficialmente 21 lenguas mayenses7 y el 26 de mayo de 2003 anexó al idioma Chalchiteko, por lo que ahora suman 22 lenguas en reconocimiento oficial;3 mientras que México oficializó a ocho lenguas más mediante la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas en 2001.
Las lenguas mayenses son derivan del proto-maya (a veces llamado Nab'ee Maya' Tzij 'la antigua lengua maya'). Se cree que el idioma proto-maya pudo haber sido hablado en las montañas Cuchumatanes de Guatemala central, en un área que se corresponde aproximadamente con la que actualmente ocupa el kanjobalano. La primera división ocurrió alrededor del 2200 a. C. cuando el grupo huastecano empezó a diferenciarse del maya común, después de que los hablantes huastecanos emigrasen al noreste a lo largo de la costa del Golfo de México. Los hablantes de proto-yucateco y de proto-cholano se separaron posteriormente del grupo principal y emigraron al norte hacia la península de Yucatán, hacia el 1600 a. C. Los hablantes de la rama occidental se trasladaron hacia el sur, a la región ahora habitada por la gente mameana y quicheana. Cuando los hablantes del proto-tzeltalano se separaron más tarde del grupo cholano y se movieron hacia el sur, a los altos de Chiapas, entraron en contacto con los hablantes de las lenguas mixe-zoqueanas.
En el periodo arcaico (antes del 2000 a. C.) se debieron producir contactos con hablantes de lenguas mixe-zoqueanas, lo cual explicaría el número considerable de préstamos lingüísticos de las lenguas mixe-zoqueanas en muchas lenguas mayenses. Esto llevó a los estudiosos a considerar la hipótesis de que los maya antiguos estuvieron dominados por hablantes de las lenguas mixe-zoqueanas, posiblemente de la cultura olmeca.
En el caso de los idiomas xinca y lenca, por otra parte, las lenguas mayenses son más a menudo dominantes, en lugar de la receptoras de préstamos lingüísticos. Esto sugiere un periodo de dominación maya sobre las etnias lenca y xinca.
La separación entre el proto-yucatecano de la Península de Yucatán y el proto-cholano de los Altos de Chiapas y El Petén ya había ocurrido antes del periodo clásico, época en la que se hicieron la mayoría de las inscripciones epigráficas mayas. De hecho, las dos variantes de mayense están testimoniadas en inscripciones jeroglíficas de los sitios mayas de la época, y ambas comúnmente son mencionadas como "idioma maya clásico" (aún cuando correspondían a lenguas diferentes).
Durante el periodo clásico las ramas principales se diversificaron aún más hasta dar los diferentes idiomas reconocibles hoy. Sin embargo, los textos jeroglíficos sólo registran dos variantes del maya — una variedad cholana encontrada en textos escritos en el área meridional maya y los Altos, y una variedad yucatecana encontrada en los textos de la península de Yucatán.
Recientemente, se ha sugerido que la variedad específica de cholano encontrada en los textos jeroglíficos es mejor conocida como "choltiana clásica", la lengua antepasada del chortí moderno y del choltí. Se piensa que el origen de esta lengua puede estar en el oeste o sur-centro del Petén; y habría sido utilizada en las inscripciones e incluso hablada por las élites y los sacerdotes. El hecho por el que sólo dos variantes lingüísticas son encontradas en los textos jeroglíficos es muy probablemente debido a que éstas hayan servido como dialectos de prestigio en todas las partes de la región maya; los textos jeroglíficos habrían sido compuestos en el idioma de la élite. Sin embargo, los diferentes grupos mayas habrían hablado durante el periodo clásico varios idiomas distintos entre sí.
Durante la colonización española de Mesoamérica, todos los idiomas indígenas fueron desplazados por el español que se hizo la nueva lengua de prestigio. Las lenguas mayenses no fueron ninguna excepción, y su empleo en muchos dominios importantes de la sociedad, incluyendo la administración, la religión y la literatura, terminó. La región maya fue más resistente a la influencia exterior que otras, y quizás por esta razón muchas comunidades mayas todavía conservan una alta proporción de hablantes bilingües y monolingües. Sin embargo, el español ahora domina toda la región maya.
Algunas lenguas mayenses están moribundas o amenazadas, aunque siguen siendo ampliamente usadas y son viables desde el punto de vista sociolingüístico. Estas últimas siguen siendo la lengua materna de muchas personas y tienen hablantes de todos los grupos de edad, siendo además empleadas en casi todos los ámbitos sociales.
Durante el siglo XX, los descubrimientos arqueológicos fomentaron el orgullo nacionalista y étnico, lo que llevó a que los pueblos maya hablantes comenzaran a desarrollar una identidad étnica compartida como mayas y los herederos de la gran cultura maya.
El significado más amplio de lo "maya" además de los aspectos geográficos, se caracteriza por factores lingüísticos, pero también se referere a rasgos étnicos y culturales. La mayoría de los mayas se identifican a ellos mismos sobre todo, con un grupo étnico en particular, p. ej. "yucateco" o "quiché"; pero también reconocen un parentesco maya compartido.
El idioma ha sido fundamental en definir los límites de este parentesco. Paradójico quizás, este orgullo de unidad que ha conducido a una insistencia respecto a la separación de diversas lenguas mayenses, algunas de los cuales se relacionan tan de cerca que podrían ser referidas fácilmente como dialectos de una sola lengua. Sin embargo, dado que el término "dialecto" ha sido utilizado por algunos con insinuaciones raciales en el pasado, haciendo una falsa distinción entre "dialectos" amerindios e "idiomas" europeos, el uso preferencial estos últimos años ha sido señalar las variedades lingüísticas habladas por un diverso grupo étnico como idiomas separados.
En Guatemala, materias tales como el desarrollo de las ortografías estandarizadas para las lenguas mayenses son gobernadas por la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala (ALMG) que fue fundada por organizaciones mayas en 1986. Siguiendo los acuerdos de paz de 1996 ha estado ganando el reconocimiento cada vez mayor como la autoridad reguladora en lenguas mayenses entre eruditos mayas y las mismas personas mayas.

Relaciones con otras familias

La familia lingüística mayense no tiene ningún parentesco genético demostrado hacia otras familias. Las semejanzas con algunos idiomas de Mesoamérica se entiende que son debidas a la difusión de rasgos lingüísticos de idiomas vecinos en el maya y no a la ascendencia común. Mesoamérica ha demostrado ser un área de difusión lingüística substancial.
Según Lyle Campbell, experto en lenguas mayenses, la propuesta más prometedora es la hipótesis macro-maya, que postula un parentesco lingüístico lejano entre esta familia, las lenguas mixe-zoqueanas y las totonacanas, pero falta mayor evidencia para apoyar o refutar esta hipótesis.
Históricamente se han propuesto otras hipótesis de parentesco, que intentaban relacionar la familia mayense con otras familias lingüísticas y lenguas aisladas, pero en general éstas no han sido apoyadas por la mayoría de especialistas. Los ejemplos incluyen la relación del maya con el uru-chipaya, mapudungun, lenca, purépecha y huave. Tipológicamente tiene similaridades con el xinca pero no parece existir parentesco genético, siendo las similaridades más bien el resultado de préstamos lingüísticos e influencia cultural. El maya también ha sido incluido, en otras hipótesis, dentro de las lenguas penutíes. El lingüista Joseph Greenberg incluye al maya en su altamente polémica hipótesis amerindia, que es rechazada por la mayoría de especialistas en lingüística histórica.

Clasificación interna y subdivisiones

La familia mayense está bien documentada y su esquema genealógico interno de clasificación está ampliamente aceptado y establecido; sin embargo, un punto todavía en disputa es la posición del cholano y del kanjobalano-chujeano. Algunos eruditos piensan que éstos forman una rama occidental separada (como en el diagrama inferior). Otros lingüístas no apoyan el postulado de una relación especialmente cercana entre el cholano y el kanjobalano-chujeano, por lo que clasifican éstos como dos ramas distintas que derivan directamente de la proto-lengua maya.

Rama huastecana

El huasteco se habla en los estados mexicanos de Veracruz y San Luis Potosí por alrededor de 110 000 personas. Es el más divergente con respecto a las otras lenguas mayenses modernas. El chicomucelteco fue una lengua relacionada al huasteco y hablado en Chiapas que probablemente se extinguió antes de 1982.

Rama yucatecana

El maya yucateco (conocido simplemente como maya por sus hablantes) es la lengua maya con más hablantes en México. Actualmente lo hablan unas 800 000 personas aproximadamente, la inmensa mayoría de los hablantes vive en la Península de Yucatán. Posee una rica literatura post-colonial y restos comunes como una lengua materna en áreas rurales de Yucatán y los estados adyacentes de Quintana Roo y Campeche.
Las otras tres lenguas yucatecanas son el mopán, hablado por cerca de 10 000 personas principalmente en Belice; el itzá, lengua moribunda o quizá extinta, originaria o proveniente del Petén de Guatemala; y el lacandón, también en peligro de extinción con cerca de 1 000 hablantes en algunas aldeas de las cercanías a la Selva Lacandona en Chiapas.

Cholano

Antiguamente las lenguas cholanas ocupaban una parte importante del área maya; aunque hoy la lengua con más hablantes es el chol hablado por unas 130 mil personas en Chiapas. Su pariente más cercano, el idioma chontal de Tabasco, es hablado por 55 mil personas30 individuos en el estado de Tabasco. Otra lengua relacionada, ahora en riesgo de extinción, es el chortí, la cual es hablada por 30 mil personas en Guatemala. También fue hablado previamente en el extremo occidental de Honduras y El Salvador pero la variante de El Salvador ahora está extinta y la de Honduras se considera moribunda. El choltí, una lengua hermana del chortí, está también extinta.
Se cree que las lenguas cholanas son las más conservadas en vocabulario y fonología, y están relacionadas de cerca con las inscripciones del periodo clásico encontradas en tierras bajas centrales. Pudieron haber servido como lenguas de prestigio, coexistiendo con otros dialectos en algunas áreas. Esta asunción proporciona una explicación plausible para la distancia geográfica entre la zona chortí y las áreas donde el chol y el chontal son hablados.

Tzeltalano

Los parientes más cercanos a las lenguas cholanas son las lenguas de la rama tzeltalana, el tzotzil y el tzeltal, ambas habladas en Chiapas por poblaciones grandes y estables o crecientes (265 000 para el tzotzil y 215 000 para el tzeltal). El tzotzil y el tzeltal tienen una gran cantidad de hablantes monolingües.

Kanjobalano

El kanjobal es hablado por 77 700 en el departamento de Huehuetenango de Guatemala, con pequeñas poblaciones en otros lugares. El jacalteco (también conocido como poptí35 ) es hablado por cerca de 100 000 en varios municipios36 de Huehuetenango. Otro miembro de esta rama es el acateco, con más de 50 000 hablantes en San Miguel Acatán y San Rafael La Independencia.
El chuj es hablado por 40,000 personas en Huehuetenango, y por 9 500 personas, sobre todo refugiados, cerca de la frontera en México, en el municipio de La Trinitaria, Chiapas, y las aldeas de Tziscau y Cuauhtémoc; el tojolabal es hablado en Chiapas oriental por 36 000 personas.

Quiché-mameano

El grupo de lenguas quiché-mam habladas en las montañas guatemaltecas está dividido en dos sub-ramas y tres subfamilias:
El kekchí, que constituye por sí mismo una de las sub-ramas dentro del quiché-mam. Esta lengua es hablada por cerca de 400 000 personas que viven en los departamentos del sur de Guatemala de Petén y Alta Verapaz, y también en Belice por 9 000 hablantes más. En El Salvador es hablado por 12 000 personas como un resultado de migraciones recientes.
El idioma uspanteco, también descendiente directo del proto-quiché-mam, es nativo sólo en el municipio Uspantán en el departamento de El Quiché, y tiene unos 30 000 hablantes. Entre sus hablantes nativos está la ganadora del Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú.

Mameano

La lengua más grande de esta rama es el mam, hablado por 150,000 personas en los departamentos de San Marcos y los Altos Cuchumatanes. El aguacateco es el idioma de 20,000 habitantes de Aguacatán central, otro municipio de Huehuetenango. El ixil es hablado por 18,000 en la región del "Triángulo Ixil" del departamento de El Quiché. El tectiteco (o teco) es hablado por cerca de 1,000 personas en el municipio de Tectitán, y 1,000 refugiados en México. Según Ethnologue el número de hablantes del tectiteco está creciendo.

Quicheano

El quiché la lengua mayense con el mayor número de hablantes, es hablado por más de 2,000,000 de personas en las montañas guatemaltecas, alrededor de las ciudades de Chichicastenango, Quetzaltenango y las montañas de Cuchumatán, así como por migrantes urbanos en la Ciudad de Guatemala. El famoso documento mitológico maya, el Popol Vuh, está escrito en un quiché anticuado a menudo llamado quiché clásico. La cultura quiché estaba en su pináculo a la hora de la conquista española. Utatlán, cerca de la ciudad actual de Santa Cruz del Quiché, fue su centro económico y ceremonial.
El achí es hablado por 85,000 personas en Cubulco y Rabinal dos municipios de Baja Verapaz. En algunas clasificaciones, p. ej. la realizada por Campbell, el achí se cuenta como una forma del quiché. Sin embargo, debido a una división histórica entre los dos grupos étnicos, el maya achí no es visto como quiché.
El idioma cakchiquel es hablado por cerca de 400,000 personas en un área extendida desde la ciudad de Guatemala hacia el oeste a la orilla norteña del lago de Atitlán. El zutuhil tiene cerca de 90,000 hablantes en la vecindad del lago Atitlán.45 Otros miembros de la rama quicheana son el sacapulteco hablado por algo menos de 40,000 personas sobre todo en el departamento de El Quiché, y el sipacapense, el cual es hablado por cerca de 18,000 personas en Sipacapa, San Marcos. Los Anales de los Cakchiqueles, escritos en cakchiquel, son un trabajo literario importante datado del siglo XVI que refiere la historia de las clases predominantes de los cakchiqueles.

Poqom

Las lenguas poqom se relacionan de cerca con el grupo quicheano, con lo que constituyen una sub-rama en el nudo quicheano-mameano.
El pocomchí es hablado por 90,000 personas en Purulhá, Baja Verapaz, y en los siguientes municipios de Alta Verapaz: Santa Cruz Verapaz, San Cristóbal Verapaz, Tactic, Tamahú y Tucurú. El pocomam es hablado por cerca de 30,000 personas48 en varios núcleos pequeños, el más grande de los cuales está en el departamento de Baja Verapaz. También hay hablantes de pocomam en El Salvador.

Fonología

Sistema fonológico proto-maya

En el proto-maya, (antepasado común de las lenguas mayenses, que ha sido reconstruido usando el método comparativo) predominan las raíces con estructura silábica CVC (consonante-vocal-consonante). La mayoría de las raíces del proto-maya eran monosilábicas a excepción de algunas raíces nominales disilábicas. Debido a la pérdida subsecuente de la vocal, muchas lenguas mayenses ahora demuestran complejos grupos consonánticos en ambos finales de sílabas. Siguiendo la reconstrucción de Lyle Campbell y Terrence Kaufman, el idioma proto-maya posee los siguientes sonidos; los sonidos presentes en los idiomas modernos, son en gran parte similares a este sistema de raíz.

Evolución fonológica del proto-maya

La clasificación interna y las subdivisiones de las lenguas mayenses están basadas en cambios compartidos entre los grupos de lenguas. Por ejemplo, las lenguas del grupo occidental (tales como huastecano, yucatecano y cholano) todas cambiaron el fonema proto-maya */r/ en [j], algunas lenguas de la rama oriental conservaron [r] (quicheanas), y otras lo cambiaron en [ʧ] o, al final de la palabra, [t] (mameano).Las innovaciones compartidas entre el huastecano, yucatecano y cholano muestran que se separaron de las otras lenguas mayenses antes de que hubieran ocurrido los cambios encontrados en otras ramas.
Las oclusivas palatizadas /tʲ’/y /tʲ/ no se encuentran en ninguna de las familias modernas. En sustitución de estos fonemas originarios, las lenguas mayenses modernas las realizan de manera particular en los diferentes grupos de la familia, permitiendo una reconstrucción de estos fonemas como oclusivas palatizadas. En la rama oriental (chujeano-kanjobalano y cholano) se reflejan en [t] y [t’]. En mameano se encuentran como [ʦ] y [ʦ’] y en quicheano como [ʧ] y [ʧ’]. El yucateco destaca de otras lenguas mayenses occidentales en que sus oclusivas palatizadas son cambiadas a veces en [ʧ] y a veces [t].
La velar nasal proto-maya *[ŋ] se refleja en el fonema [x] de las ramas orientales (quicheano-mameano); en [n] para el kanjobalano, cholano y yucatecano; en [h] para el huastecano; y se conserva en su forma original en el chuj y el jacalteco.

Otras innovaciones

La clasificación interna de las lenguas mayenses está basada en ciertas innovaciones lingüísticas compartidas. Cuando un grupo de lenguas comparten cierta mutación o cambio fonético común se postula que derivan de una proto-variedad mayense que había experimentado dicha mutación. Así el conjunto de cambios fonéticos permite establecer un árbol filogenético donde cada cambio supone un punto de ramificación. La clasificación usada en este artículo se basa en esos cambios fonéticos, que unas veces están presentes en unos subgrupos de lenguas mayas pero no en otros.
La divergencia del huastecano se refleja en un número relativamente alto de innovaciones no compartidas por otros grupos. El huastecano es la única rama en la que */w/ proto-mayanse ha cambiado a [b]. El huasteco (pero no el chicomucelteco) es también la única lengua mayense en tener un fonema labiovelar /kʷ/; sin embargo, se sabe que esto se debe a un desarrollo postcolonial: comparando los documentos coloniales del huasteco al huasteco moderno, se puede ver que la /kʷ/ moderna porcede originalmente de secuencias de *[k] seguidas por una vocal redondeada y una aproximante. Por ejemplo, la palabra para "buitre", la cual en huasteco moderno es pronunciada [kʷiːʃ], fue escrita en huasteco colonial y pronounciada *[kuwiːʃ].
El agrupamiento de las ramas cholana y yucatecana está apoyado por el cambio de *[a] corta a [ɨ]. Todas las lenguas cholanas han cambiado las vocales largas proto-mayanses *[eː] y *[oː] a [i] y [u] respectivamente. La independencia del grupo yucatecano es evidente porque en que todas las lenguas yucatecanas la *[t] proto-mayense dio lugar a [ʧ] en la posición final de la palabra.
El quicheano-mameano y algunas lenguas kanjobalanas, han retenido las oclusivas uvulares proto-mayenses ([q] y [q’]); en todas las otras ramas estos sonidos se combinaron con [k] y [k’], respectivamente. Así se puede decir que la agrupación quicheana-mameana descansa sobre todo en retenciones compartidas en lugar de innovaciones.
El mameano se distingue en gran parte del quicheano por la sustitución de una cadena de fonemas, que reemplazó la consonante *[r] por [t]; *[t] por [ʧ]; *[ʧ] por [ʈʂ] y *[ʃ] por [ʂ]. Estas fricativas y africadas retroflejas se separaron más adelante al kanjobalano a través de interacciones lingüísticas. Dentro de la rama quicheana, el cakchiquel y el zutuhil se diferencian del quicheano, en haber sustituido los fonemas finales del proto-maya *[w] y *[ɓ] por [j] y [ʔ], respectivamente, en palabras polisilábicas.
Algunos otros cambios son generales a través de la familia mayense son los siguienes: la fricativa glotal proto-maya *[h], que ninguna lengua ha conservado como tal, tiene numerosos reflejos en varias lenguas hijas dependiendo de su posición dentro de una palabra. En algunos casos alargada una vocal precedida en lenguas que conservan la longitud vocal. En otras lenguas dio paso a [w], [j], [ʔ], [x] o desapareció.
Otras innovaciones lingüísticas esporádicas han ocurrido independientemente en otras ramas. Por ejemplo la longitud distintiva vocal ha sido perdida en el kanjobalano-chujeano (excepto por el mochó y el acateco), cakchiquel y cholano. Otras lenguas han transformado la distinción de la longitud en una de las vocales tensas contra flojas, perdiendo más adelante en la mayoría de los casos la distinción. Sin embargo, el cakchiquel ha preservado un schwa laxo y central como un reflejo de la vocal *[a].Dos lenguas, el yucateco y el uspanteco, así como un dialecto del tzotzil han introducido una distinción tonal en las vocales, con tonos alto y bajo correspondiendo a la longitud anterior de la vocal así como reflejando *[h] y *[ʔ].

Gramática

La gramática de las lenguas mayenses es más simple que las de otras lenguas mesoamericanas. Desde el punto de vista de tipología morfológica las lenguas mayas son aglutinantes y polisintéticas. Los verbos están marcados por el aspecto o tiempo, la persona del sujeto, la persona del complemento (en el caso de los verbos transitivos) y por la pluralidad de la persona. Los sustantivos posesivos están marcados por la persona del poseedor. No hay casos ni géneros en las lenguas mayenses. El alineamiento morfosintáctico suele ser de tipo ergativo.

Orden de las palabras

Se conjetura que el proto-maya tenía un orden básico de palabra del tipo Verbo Objeto Sujeto con posibilidades de cambiar a VSO en ciertas circunstancias, tales como oraciones complejas, oraciones donde el objeto y el sujeto eran de igual animacidad y cuando el sujeto estaba definido. El yucatecano, tzotzil y tojolabal modernos poseen un orden básico fijo de tipo VOS. El mameano, kanjobal, jacalteco y un dialecto del chuj tienen un orden VSO. Sólo el chortí tiene un orden de palabras básico SVO. Otras lenguas mayenses permiten los órdenes de palabras VSO y VOS.

Clasificadores numerales

Cuando se está contando es necesario usar los clasificadores numerales que especifican la clase nominal de los objetos que se cuentan; el numeral no puede aparecer sin un clasificador de acompañamiento. La clase nominal por lo general es asignada dependiendo si el objeto es animado o inanimado, o según la forma general de un objeto. Así contando objetos "planos", una forma diferente de clasificador numeral es usada que cuando se cuentan cosas redondas, artículos oblongos o gente. En algunas lenguas mayenses tales como el chontal, los clasificadores toman la forma de afijos unidos al numeral; en otros tales como el tzeltal, son formas libres. En jacalteco los clasificadores pueden también ser usados como pronombres.
El significado denotado por un sustantivo puede ser alterado perceptiblemente cambiando el clasificador de acompañamiento. En chontal, por ejemplo, cuando el clasificador -tek es usado con nombres de plantas se entiende que los objetos siendo enumerados son árboles enteros. Si en esta expresión un clasificador diferente, -ts'it (para contar objetos largos, delgados) es sustituido por -tek, éste transporta el significado que solamente los palillos o las ramas del árbol se están contando:

Posesión

La morfología de los sustantivos mayas es bastante simple: se declinan por número (singular o plural), y, cuando están poseídos, para la persona y el número de su poseedor.
La posesión pronominal está expresada por un sistema de prefijos posesivos unidos al sustantivo, como en cakchiquel ru-kej "su caballo [para él o ella]". Los sustantivos pueden además adoptar una forma especial que los marca como poseídos.
Para los poseedores nominales, el sustantivo poseído es conjugado como poseído por un poseedor de la tercera persona, y seguido del sustantivo de poseedor, p. ej. el cakchiquel ru-kej ri achin "el caballo del hombre" (literalmente "su caballo el hombre"). Este tipo de formación es un rasgo de diagnóstico principal del área lingüística mesoamericana y se repite a través de toda Mesoamérica.
Las lenguas mayenses a menudo contrastan la posesión alienable e inalienable variando la manera el sustantivo es (o no es) marcada según lo poseído. El jacalteco, por ejemplo, pone en contraste el poseído inalienable wetʃel "mi foto (en la cual me representan)" con el poseído alienable wetʃele "mi foto (tomada por mí)". El prefijo we- marca el poseedor singular de primera persona en ambos, pero la ausencia del sufijo -e posesivo en la primera forma marca la posesión inalienable.

Sustantivos emparentados

Todas las lenguas mayenses que tienen preposiciones normalmente sólo tienen una. Para expresar la posición y otras relaciones entre entidades, el uso se hace de una clase especial de "sustantivos emparentados". Este modelo es también recurrente a través de Mesoamérica y es otro rasgo diagnóstico del área lingüística mesoamericana. En el maya, los sustantivos más emparentados metafóricamente se derivan de piezas del cuerpo, de modo que "encima de", por ejemplo, es expresado por la palabra para cabeza.
Los sustantivos emparentados son poseídos por el componente, que es el punto de referencia de la relación, y el sustantivo emparentado nombra la relación. Así en el maya diría "la cabeza de la montaña" (literalmente "su cabeza la montaña") para significar sobre (la cima de) la montaña". Así en el quiché clásico del Popol Vuh leemos u-wach ulew "sobre la tierra" (literalmente "su cara la tierra").

Sujetos y objetos

Las lenguas mayenses son ergativas en su alineación. Esto quiere decir que el sujeto de un verbo intransitivo es tratado de modo similar al objeto de un verbo transitivo, pero de manera diferente del sujeto de un verbo transitivo.
Las lenguas mayenses tienen dos sistemas de afijos que se unen a un verbo para indicar a la persona de sus discusiones. Un sistema (mencionado a menudo en gramáticas mayas como sistema A) indica la persona de sujetos de los verbos intransitivos, y objetos de los verbos transitivos. Pueden también ser utilizados con predicados del adjetivo o del sustantivo para indicar el sujeto.

Otro sistema (sistema se utiliza para indicar la persona de sujetos de verbos transitivos, y también a los poseedores de sustantivos (incluyendo sustantivos emparentados).

Los sistemas de tiempos en lenguas mayenses son generalmente simples. El jacalteco, por ejemplo, contrasta el pasado y el no-pasado, mientras el mam sólo tiene el futuro y el no-futuro. Los sistemas de aspecto son normalmente más prominentes. El modo normalmente no forma un sistema separado en el maya, pero en cambio es entrelazado con el sistema tiempo/aspecto.69 Kaufman ha reconstruido un sistema tiempo/aspecto/modo para el proto-maya que incluye siete aspectos: incompletivo, progresivo, completivo/puntual, imprescindible, potencial/futuro, optativo y perfectivo.
Las lenguas mayenses tienden a tener un rico sistema de voces gramaticales. El proto-maya tenía por lo menos una construcción pasiva así como una regla antipasiva para la minimización de la importancia del agente en relación al paciente. El quiché moderno tiene dos antipasivos: uno que atribuye el foco al objeto y otro que acentúa la acción verbal. Otras construcciones relacionadas con la voz que ocurren en las lenguas mayenses son las siguientes: mediopasiva, incorporacional (incorporando un objeto directo en el verbo), instrumental (promoción del instrumento para objetar posición) y referencial (una especie de promoción aplicativa de un argumento indirecto como un benefactivo o recipiente a la posición del objeto).

Estativos y posicionadores

En las lenguas mayenses, las palabras se ven generalmente como perteneciendo a una de cuatro clases: verbos, estativos, adjetivos y susantivos.
Los estativos son una clase de palabras predicativas expresando una calidad o estado, cuyas propiedades sintácticas se caen en medio de aquellos verbos y adjetivos en las lenguas indoeuropeas. Como verbos, los estativos a veces pueden ser conjugados para la persona, pero normalmente carecen de inflexiones para el tiempo, el aspecto y otras categorías puramente verbales. Los estativos pueden ser adjetivos, posicionadores o numerales.
Los posicionadores, una clase de palabras características de, si no únicos a, las lenguas mayenses, son estativos con significados relacionados con la posición o la forma de un objeto o la persona. Las lenguas mayenses tienen entre 250 y 500 raíces distintas posicionales:
Telan ay jun naq winaq yul b'e.
Hay un hombre que se acuesta caído sobre el camino


Woqan hin k'al ay max ek'k'u.
Gasté el día entero sentado


Yet ewi xoyan ay jun lob'aj stina.
Ayer había una serpiente acostándose enroscada en la entrada de la casa
En estas tres oraciones en kanjobal, los posicionadores son telan ("algo grande o cilíndrico acostándose como si estuviera caído"), woqan ("la persona que se sienta sobre un objeto parecido a una silla"), y xoyan ("se enroscó como una cuerda o serpiente").

Formación de palabras

La composición de raíces de sustantivo para formar nuevos sustantivos es banal; hay también muchos procesos morfológicos para sacar sustantivos de verbos. Los verbos también admiten derivacionales afijos sumamente productivos de varias clases, la mayor parte de los cuales especifican la transitividad o la voz.
Algunas lenguas mayenses permiten la incorporación de tallos de sustantivo en verbos, como complementos directos o en otras funciones. Sin embargo, hay pocos afijos con significados adverbiales o modales.
Como en otras lenguas mesoamericanas, hay empleo extendido metafórico de raíces que denotan partes del cuerpo, en particular para formar locativos y sustantivos emparentados como el tzeltal/tzotzil ti' na "puerta" (lit. "boca de casa"), o el cakchiquel chi ru-pam "dentro" (lit. "boca su-estómago").

Sistemas de escritura

Una compleja escritura, usada para escribir las lenguas mayenses en tiempos pre-colombinos y hoy conocida de grabados en varios sitios arqueológicos mayas, ha sido descifrada casi completamente. Esto era un surtido, sistema de escritura en parte logográfico y en parte silábico.
En tiempos coloniales las lenguas mayenses empezaron a ser escritas en una escritura derivada del alfabeto latino; las ortografías fueron desarrolladas sobre todo por gramáticos misioneros. No todas las lenguas modernas mayenses han estandarizado ortografías, pero las lenguas mayenses de Guatemala usan un sistema de ortografía estandarizado, latino fonémico desarrollado por la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala (ALMG). Las ortografías para las lenguas de México actualmente están siendo desarrolladas por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI).

Escritura jeroglífica

La civilización maya precolombina desarrolló y usó un sistema de escritura intrincado y versátil que es la única escritura mesoamericana de la que se puede decir que, casi ha sido totalmente descifrada. Las civilizaciones tempranas establecidas al oeste y al norte de las patrias que también tenían escrituras registradas en inscripciones que sobreviven incluyendo la zapoteca, olmeca y personas hablantes zoques de Veracruz meridional y el área de Chiapas occidental — pero sus escrituras en gran parte aún son indescifradas. Generalmente se está de acuerdo que el sistema de escritura maya fue adaptado de uno o varios de estos sistemas más tempranos, y un número de referencias identifican la escritura indescifrada olmeca como su precursor más probable.
En el curso de la descifración de la escritura jeroglífica maya, se ha hecho evidente que éste fue un sistema de escritura totalmente funcional en el que era posible expresar cualquier oración de la lengua hablada inequívocamente. El sistema es mejor clasificado como logosilábarico, en el cual los símbolos (glifos o grafemas) pueden ser usados como logogramas o sílabas.
La escritura tiene un silabario completo (aunque no todas las sílabas posibles aún hayan sido identificadas), y un escriba maya habría sido capaz de escribir algo fonéticamente, sílaba por sílaba, usando estos símbolos. En la práctica sin embargo, casi todas las inscripciones de cualquier longitud fueron escritas empleando una combinación de signos silábicos y signos de palabra (llamados logogramas).
Al menos dos lenguas principales mayenses con seguridad han sido identificadas en textos jeroglíficos, con al menos otra lengua probablemente identificada. Una variedad de lengua arcaica conocida como maya clásico predomina en estos textos, en particular en las inscripciones del periodo clásico de las áreas de las tierras bajas del sur y centrales. Esta lengua está más estrechamente relacionada con la rama cholana de la familia lingüística, los descendientes modernos de los cuales incluyen chol, chortí y chontal.
Las inscripciones en una temprana lengua yucatecana (la lengua yucateca es una principal sobreviviente de dicho antepasado) también han sido reconocidas o propuestas, principalmente en la región de la Península de Yucatán y a partir de un período posterior. Tres de los cuatro códices mayas existentes están basados en yucateco. También han conjeturado que algunas inscripciones encontradas en la región de los Altos de Chiapas pueden estar en una lengua tzeltalana cuyos descendientes actuales son el tzeltal y el tzotzil. Otras variedades regionales y dialectos también son presumibles de haber sido usados, pero aún no han sido identificados con certeza.
El empleo y conocimiento de la escritura maya jeroglífica continuó al menos hasta la conquista española del siglo XVI. El obispo Diego de Landa describió el uso de la escritura jeroglífica en las prácticas religiosas del maya yucateco, mismas que activamente prohibió.

Literatura

Del período clásico al día presente, un cuerpo de literatura ha sido escrito en lenguas mayenses. Los textos más tempranos que han sido conservados son inscripciones en gran parte monumentales, que documentan la autoridad, la sucesión, y la ascensión, la conquista y acontecimientos calendáricos como astronómicos. Es probable que otros tipos de literatura fueron escritos en medios de comunicación perecederos como códices hechos de corteza, sólo cuatro de los cuales han sobrevivido los estragos del tiempo y la campaña de destrucción de los misioneros españoles.
Poco después de la conquista española, las lenguas mayenses comenzaron a ser escritas con caracteres del alfabeto latino. La literatura de la era colonial en lenguas mayenses incluye el famoso Popol Vuh, una narrativa mítico-histórica escrita en quiché clásico del siglo XVII, pero se cree que está basado en un trabajo más temprano escrito en los años 1550, ahora perdido. El Título de Totonicapán y el trabajo teatral del siglo XVII el Rabinal Achí son otros trabajos tempranos notables en quiché, el último en el dialecto achí. Los Anales de los Cakchiqueles del siglo XVI tardío, que proporcionan una narrativa histórica del cakchiquel, contienen elementos paralelos a algunos relatos que aparecen en el Popol Vuh. Los relatos históricos y proféticos en múltiples variaciones conocidas en conjunto como los libros de Chilam Balam son las fuentes primarias de las tradiciones mayas yucatecas tempranas.84 El único libro sobreviviente de temprana poesía lírica, los Cantares de Dzitbalché por Ah Bam, viene a partir de este mismo periodo.
Además de estos trabajos singulares, muchas gramáticas tempranas de lenguas indígenas, llamadas "artes" fueron escritas por sacerdotes y frailes. Las lenguas cubiertas por estas tempranas gramáticas incluyen el cakchiquel, el quiché clásico, tzeltal, tzotzil y yucateco. Algunas de éstas vinieron con las traducciones a la lengua indígena del catecismo católico.
Casi ninguna literatura en lenguas indígenas fue escrita en el período postcolonial (después de 1821) excepto por lingüístas y etnólogos que recopilan la literatura oral. Los pueblos mayas habían permanecido en gran parte analfabetos en sus lenguas maternas, aprendiendo a leer y escribir en español, por absoluto. Sin embargo, desde el establecimiento del Cordemex (1980) y la Academia Lenguas Mayas de Guatemala (1986), el alfabetismo de lengua materna ha comenzado a extenderse y un número de escritores indígenas han comenzado una nueva tradición de escritura en lenguas mayenses. Notable entre esta nueva generación es el poeta quiché Humberto Ak'abal, cuyos trabajos a menudo son publicados en ediciones de lengua dual español/quiché.

La mitología maya se refiere a las extensivas creencias politeístas de la civilización maya precolombina. Esta cultura mesoamericana siguió con las tradiciones de su religión desde hace 3.000 años hasta el siglo IX, e incluso algunas de estas tradiciones continúan siendo contadas como historias fantásticas por los mayas modernos. En general los textos mayas fueron quemados por los españoles durante su invasión de América. Por lo tanto, el conocimiento de la mitología maya disponible en la actualidad es muy limitado.
El Popol Vuh (o Libro del Consejo de los antiguos de quiché) que es una excepción, en el sentido de que sobrevivió a los conquistadores españoles, relata los mitos de la creación de la Tierra, las aventuras de los dioses gemelos, y la creación del primer hombre.
Los libros de "Chilam Balam" que fueron escritos a lo largo del siglo XVII, durante la época de la colonia española por los descendientes de los mayas que habitaron la península de Yucatán, también contienen información sobre la mitología maya. En lo general describen las tradiciones de esta cultura.
Las crónicas de Chacxulubchen, mucho menos conocido y estudiado, es otro texto importante para la comprensión de la mitología maya.

El Popol Vuh

La historia maya de la creación de los quiché es el Popol Vuh. En éste se describe la creación del mundo a partir de la nada por la voluntad del panteón maya de dioses. El hombre fue creado del fango sin mucho éxito, posteriormente se crea al hombre a partir de madera con resultados igualmente infructuosos, después de los dos fracasos se crea el hombre en un tercer intento, esta ocasión a partir del maíz y se le asignan tareas que elogiaron a dioses: cortador de gemas, tallador de piedras y otros. Algunos creen que los mayas no apreciaban el arte por sí mismo, sino que todos sus trabajos eran para exaltación de los dioses.
Después de la historia de la creación, el Popol Vuh narra las aventuras de los héroes gemelos legendarios, Hunab Ku e Ixbalanqué, que consistieron en derrotar a los Señores de Xibalbá, del mundo terrenal. Estos son dos puntos focales de la mitología maya y a menudo se encontraron representados en arte maya.

La creación según los mayas

En la mitología maya, Tepeu y Kukulkán o Gucumatz (el Quetzalcóatl de los aztecas) son referidos como los creadores, los fabricantes, y los antepasados. Eran dos de los primeros seres a existir y se dice que fueron tan sabios como antiguos. Huracán, o el ‘corazón del cielo’, también existió y se le da menos personificación. Él actúa más como una tormenta, de la cual él es el dios. Tepeu y Kukulkán llevan a cabo una conferencia y deciden que, para preservar su herencia, deben crear una raza de seres que puedan adorarlos. Huracán realiza el proceso de creación mientras que Tepeu y Kukulkán dirigen el proceso. La Tierra es creada, junto con los animales. El hombre es creado primero de fango pero este se deshace. Convocan a otros dioses y crean al hombre a partir de la madera, pero este no posee ninguna alma. Finalmente el hombre es creado a partir del maíz por una cantidad mayor de dioses y su trabajo es completo.
La mitología de los mayas tiene el siguiente panteón.

Dioses notables

Los tres primeros dioses creadores

Estos realizaron el primer intento de la creación del hombre a partir del fango, sin embargo pronto vieron que sus esfuerzos desembocaron en el fracaso, ya que sus creaciones no se sostenían por ser el material muy blando.
Kukulkán: En la mitología maya, Qucumatz es el dios de las tempestades. Creó vida por medio del agua y enseñó a los hombres a producir fuego. Es conocido también por: Qucumatz, Cuculcán o Kukulkán.
Huracán: En lenguaje maya, Huracán significa "el de una sola pierna", dios del viento, tormenta y fuego. Fue también uno de los trece dioses creadores que ayudaron a construir la humanidad durante el tercer intento. Además provocó la Gran Inundación después de que los primeros hombres enfurecieron a los dioses. Supuestamente vivió en las neblinas sobre las aguas torrenciales y repitió "tierra" hasta que la tierra emergió de los océanos. Nombres alternativos: Hurakan, Huracán, Tohil, Bolon Tzacab y Kauil.
Tepeu: En la mitología maya, fue dios del cielo y uno de los dioses creadores que participó en los tres intentos de crear la humanidad.

Los siete segundos dioses creadores

Estos dioses que realizaron el segundo intento de crear al hombre a partir de la madera, pero este no poseía ninguna alma
Alom
Bitol - Dios del cielo. Entre los dioses creadores, fue el que dio forma a las cosas. Participó en los dos últimos intentos de crear la humanidad.
Kukulkán
Huracán
Qaholom
Tepeu
Tzacol

Los trece últimos dioses creadores

Estos realizaron el tercer intento de construir la humanidad a partir de maíz y finalmente lograron obtener éxito donde los otros dioses habían fracasado.
Ajbit
Ajtzak
Aloma
Bitol
Chirakan-Ixmucane
Kukulkán
Hunahpu-Gutch
Huracán
Ixmucane:(del quiché ixim maíz y xtan mujer) es un personaje mitológico perteneciente a la cultura Maya-Quiché. Aparece en el Popol Vuh como la "Abuela Diosa del Maíz", encargada de moler éste y hacer la masa que sería la consistencia del cuerpo del hombre.
En los diferentes pueblos tiene papeles importantes como Madre, Diosa, Abuela, Inspiradora, Creadora y Consejera. Se le representa como una anciana.
Ixpiyacoc
Tepeu
Tzacol
Se pueden encontrar referencias a los Bacabs en los escritos del historiador del Siglo XVI Diego de Landa y en las historias mayas coleccionadas en el Chilam Balam. En algún momento, los hermanos se relacionaron con la figura de Chac, el dios maya de la lluvia. En Yucatán, Chan Kom se refiere a los cuatro pilares del cielo como los cuatro Chacs. También se cree que fueron dioses jaguar, y que están relacionados con la apicultura. Como muchos otros dioses, los Bacabs eran importantes en las ceremonias de adivinamiento, y se les hacían preguntas sobre los granos, el clima y la salud de las abejas.

Los Señores de Xibalbá

Xibalbá es el peligroso inframundo habitado por los señores malignos de la mitología maya. Se decía que el camino hacia esta tierra estaba plagado de peligros, era escarpado, espinoso y prohibido para los extraños. Este lugar era gobernado por los señores demoníacos Vucub-Camé y Hun-Camé. Los habitantes de Xibalbá eran trece:
Hun-Camé
Vucub-Camé
Xiquiripat
Chuchumaquic
Ahalpuh
Ahalcaná
Chamiabac
Chamiaholom
Quicxic
Patán
Quicré
Quicrixcac

Códices mayas

Los códices mayas son libros escritos antes de la conquista y muestran algunos rasgos de la civilización maya. En su escritura se emplean caracteres jeroglíficos. Los códices han sido nombrados tomando como referencia la ciudad en la que se localizan. El códice de Dresde es considerado el más importante. Los mayas desarrollaron su papel en una era relativamente temprana, hay pruebas arqueológicas del uso de cortezas desde inicios del siglo V. Ellos lo llamaban huun.
Tempranamente en su historia, los mayas produjeron una clase de manto de la parte interna de la corteza de ciertos árboles, principalmente del higo salvaje o amate, y del matapalo, otro ficus. A partir de ésta y con cal ellos formaban papel, cuándo ocurrió, lo desconocemos. El papel inventado por los mayas, era superior en textura, durabilidad y plasticidad al papiro Egipcio.» Sandstrom and Sandstrom, Traditional Papermaking.

Astronomía maya

La astronomía maya forma parte de una tradición más amplia1 compartida por las demás sociedades de Mesoamérica, aunque posee ciertas características que la hacen única. Una de ellas, la más representativa, es el empleo del calendario de Cuenta Larga, por el que los mayas del período clásico pudieron hacer estimaciones de más largo plazo.
Los Mayas, hicieron cálculos exactos, de los períodos sinódicos de Mercurio, Venus, Marte Júpiter y Saturno. Calcularon con exactitud, los períodos de la Luna y El Sol y de estrellas como las Pléyades, a las que llamaban Tzab-ek, y de las cuales creían que eran originarios. El Tzol'kin de 260 días, esta basado en el ciclo de 26,000 años de este grupo.
La Vía Láctea era parte central de su Cosmología y la llamaban Wakah Chan, y la relacionaban con Xibalbá, incluso los Kiche' de Guatemala aún la llaman Xibalbá be o camino a el inframundo. Tenían un Zodiaco, basado en la Eclíptica, que es el paso del Sol a través de las constelaciones fijas. Este se encuentra en la Estela 10 de Tikal y la 1 de Xultún, ambos sitios en el Petén, Guatemala y también en el Códice Grolier
Los conocimientos astronómicos mayas eran propios de la clase sacerdotal pero el pueblo todo los respetaba y conducía su vida de acuerdo a sus predicciones.
Los sacerdotes conocían los movimientos de los cuerpos celestes y eran capaces de predecir los eclipses y el curso del planeta Venus. Esto les daba un especial poder sobre el pueblo que los consideraba así íntimamente ligados a las deidades.
A Venus la llamaban los mayas Ah-Chicum-Ek', la gran estrella de la mañana, y Xux ek, la estrella avispa. Estrella se dice en maya "ek" y es también el apellido de muchas personas de la región maya.
De los Códices mayas conocidos el de Dresde es esencialmente un tratado de astronomía.

Calendarios

Los calendarios mayas (Tzolkin, Haab y Tzoltun) fueron unos de los mayores logros culturales de ésta civilización y muchos de los acontecimientos estelares se encontraban registrados. Los calendarios mayas poseen la característica de ser cíclicos, es decir, una vez terminado comienza de nuevo el conteo, al terminar se inicia otro y así sucesivamente.


Calendario maya

El calendario maya consiste en tres diferentes cuentas de tiempo, que transcurren simultáneamente:
el calendario sagrado (tzolkin o bucxok, de 260 días)
el civil (haab, de 365 días) y
la cuenta larga.
El calendario maya es cíclico, porque se repite cada 52 años mayas. En la cuenta larga, el tiempo de cómputo comenzó el día 0.0.0.0.0 4 ajau, u 8 cumkú (en notación maya) que equivale, según la correlación generalmente aceptada,1 al 13 de agosto del 3114 a. C. en el calendario gregoriano
La casta sacerdotal maya, llamada ah kin, era poseedora de conocimientos matemáticos y astronómicos que interpretaba de acuerdo con su cosmovisión religiosa, los años que iniciaban, los venideros y el destino del hombre.
El calendario maya, según algunos estudiosos, aparece ya en culturas más antiguas como la olmeca; para otros, sin embargo, este calendario es propio de la civilización maya. Las similitudes con el calendario mexica, ofrecen evidencia de que en toda Mesoamérica se utilizó el mismo sistema calendárico.

Descripción

El sistema de calendario tzolkin consta de 260 días (kines) y tiene 20 meses combinados con trece numerales (guarismos). El tzolkín se combinaba con el calendario haab de 365 días de 18 meses (uinales) de 20 días (kines) cada uno y cinco días adicionales denominados uayeb, para formar un ciclo sincronizado que dura 52 tunes o haabs o 18.980 kines (días).
La cuenta larga era utilizada para distinguir cuándo ocurrió un evento con respecto a otro evento del tzolkín y haab. El sistema es básicamente vigesimal (base 20), y cada unidad representa un múltiplo de 20, dependiendo de su posición de derecha a izquierda en el número, con la importante excepción de la segunda posición, que representa 18 × 20, o 360 días.
Algunas inscripciones mayas de la cuenta larga están suplementadas por lo que se llama serie lunar, otra forma del calendario que provee información de la fase lunar.
Otra forma de medir los tiempos era medir ciclos solares como equinoccios y solsticios, ciclos venusianos que dan seguimiento a las apariciones y conjunciones de Venus al inicio de la mañana y la noche. Muchos eventos en este ciclo eran considerados adversos y malignos, y ocasionalmente se coordinaban las guerras para que coincidieran con fases de este ciclo.
Los ciclos se relacionan con diferentes dioses y eventos cósmicos. Es así como el quinto sol representa el final del ciclo estelar asociado a la luna y el inicio del periodo conocido como el sexto sol asociado al regreso de Kukulkan.

El sistema tzolkin

El tzolkin ("la cuenta de los días") contempla 260 días. Si bien se ha sugerido que está relacionado con la duración de la gestación humana, otros lo relacionan con el planeta Venus. Se usaba para celebrar ceremonias religiosas, pronosticar la llegada y duración del período de lluvias, además de períodos de cacería y pesca, y también para pronosticar el destino de las personas.

El sistema haab


El Haab mide el año solar dividiéndolo en 18 meses de 20 días cada uno, pero los últimos 5 días del año, llamados "Uayeb", se consideraban nefastos, vacacionales y excluidos de los registros cronológicos, aunque eran fechados. El primer día de cada mes se representaba con el signo cero, debido a que era el momento inicial en que comenzaba a regir ese mes. Este calendario era la base del calendario religioso colectivo, marcaba los ritmos comunitarios y muchas veces señalaba las ceremonias en las que participaban los diferentes especialistas. Se habla de exactitud en el calendario maya pero realmente no tiene que ver nada con el calendario gregoriano y no hay evidencias de correcciones o ajustes; además, debe entenderse la palabra "meses" únicamente como divisiones del año solar y no como el concepto que se tiene en el calendario gregoriano actual.

La rueda calendárica

Ni el tzolkin, ni el haab numeraban los años. La combinación de fechas mediante los dos sistemas era suficiente en la vida práctica ya que una coincidencia de fechas se produce cada 52 años, lo cual rebasaba la expectativa de vida de la época prehispánica. Los mayas fusionaron estos dos sistemas, en un ciclo superior llamado "rueda calendárica". La conformación de esta rueda, que se compone de tres círculos, da por resultado ciclos de 18.980 días (mínimo común múltiplo de 260 y 365), en cada uno de los cuales uno de los 260 días del tzolkin coincide con otro de los 365 días del Haab.
El círculo más pequeño está conformado por 13 números; el círculo mediano por los 20 signos de los veinte días mayas del calendario Tzolkin, y el círculo más grande por el calendario haab con sus 365 días (dieciocho meses de veinte días y el mes corto de cinco días). En este conteo, los mayas consideraban que el día de la creación fue el 4 ahau 8 cumkú.
Cada cíclo de 18.980 días equivale a 52 vueltas del haab (calendario solar de 365 kines) y a 73 vueltas del tzolkin (calendario sagrado de 260 kines), y al término ambos vuelven al mismo punto. Cada 52 vueltas del haab se celebraba la ceremonia del fuego nuevo, analógicamente era un "siglo maya".

Festividades religiosas mayas de cada “uinal” o mes maya

Fray Diego de Landa en sus manuscritos conocidos como Relación de las cosas de Yucatán, describe las festividades religiosas que celebraban los mayas correspondientes a cada uinal o mes maya, ceremonias que realizaban de acuerdo a sus creencias para honrar y complacer a sus dioses:
Para los mayas el uinal pop, era una especie de año nuevo, era una fiesta muy celebrada, renovaban todas las cosas de utensilios de casa, como platos, vasos, banquillos, ropa, mantillas, barrían su casa y la basura la echaban fuera del pueblo, pero antes de la fiesta al menos trece días ayunaban y se abstenían de tener sexo, no comían sal, ni chile, algunas personas ampliaban este período de abstinencia hasta tres uinales. Después todos los hombres se reunían con el sacerdote en el patio del templo y ponían una porción de copal en el brasero para quemarlo.
En el mes uinal uo se realizaban festividades para sacerdotes, adivinadores, la ceremonia era llamada pocam, y oraban quemando copal a Kinich Ahau Itzamná, a quien consideraban el primer sacerdote. Con “agua virgen traída del monte, donde no llegase mujer” untaban las tablas de los libros y el sacerdote realizaba los pronósticos del año, realizaban un baile llamado okotuil.
En el mes uinal zip, se juntaban los sacerdotes con sus mujeres, y usaban idolillos de la diosa Ixchel, y la fiesta se llamaba Ibcil Ixchel, invocaban a los dioses de la medicina que eran Itzamná, Citbolontun y Ahau Chamahez, realizaban un baile llamado Chantunyab. El día siete del uinal zip día invocaban a los dioses de la caza Ah Cancum, Zuhuyzib Zipitabai, y otros, cada cazador sacaba una flecha y una cabeza de venado las cuales eran untadas de betún azul, y bailaban con las flechas en las manos, se horadaban las orejas, otros la lengua y pasaban por los agujeros siete hojas de una hierba llamada Ac.. Al día siguiente era el turno de los pescadores, pero ellos untaban de betún azul sus aparejos de pesca y no se horadaban las orejas, sino que se ponían arpones, y bailaban el Chohom, y después de realizada la ceremonia iban a la costa a pescar, los dioses eran Abkaknexoi, Abpua, y Ahcitzamalcun.
En el mes zotz los apicultores comenzaban los preparativos pero celebraban su fiesta en el uinal siguiente Tzec, los sacerdotes y oficiales ayunaban, así como algunos voluntarios.
En el mes zec, no derramaban sangre, los dioses venerados eran los cuatro bacabs, especialmente Hobnil. Ofrecían a los bacabs platos con figuras de miel, y los mayas bebían un vino llamado “Balche” el cual se procesaba de la corteza de un árbol llamado con el mismo nombre (Lonchucarpus violaceus), los apicultores regalaban miel en abundancia.
En el mes yaxkin, la ceremonia se llamaba Olob-Zab-Kamyax, se untaban todos los instrumentos de todos los oficios con betún azul, se juntaban los niños y las niñas del pueblo y les daban unos golpecillos en los nudillos, con la idea que los niños fueran expertos en los oficios de sus padres. Desde este uinal comenzaban a aparejarse para la ceremonia del uinal Mol
En el mes xul, era dedicado a Kukulcán, los mayas iban por el jefe supremo de los guerreros llamado Nacom, al cual sentaban en el templo quemando copal, realizaban un baile de guerreros llamado Holkanakot, sacrificando un perro y quebrando ollas llenas de bebida para terminar su fiesta, y regresar con honores al Nacom a su casa. Esta ceremonia se celebraba en todos lados hasta la destrucción de Mayapán, después solo se celebraba en Maní en la jurisdicción de los Tutul xiúes, todos los señores se juntaban presentaban cinco banderas de pluma, y se iban al templo de Kukulcán, donde oraban durante cinco días, después de los cuales bajaba Kukulcán del cielo y recibía las ofrendas, la fiesta se llamaba Chikabán.
En el mes uinal mol, los apicultores oraban a los dioses para que hubiese buenas flores y de esta manera tener una buena producción de las abejas,.en este mes era cuando fabricaban las efigies o ídolos de madera, los cuales eran de alguna forma bendecidos por los sacerdotes. Se practicaba un ritual en el cual se sangraban las orejas.
En cualquiera de los uinales chen o yax, hacían una fiesta llamaba ocná, que quiere decir “renovación del templo”, la hacían en honor de los dioses de los maizales; los mayas acostumbraban tener ídolos de los dioses con pequeños braseros en donde quemaban copal, en esta fiesta cada año se renovaban los ídolos de barro y sus braseros.
En el mes zac, el sacerdote y los cazadores hacían una ceremonia para aplacar a los dioses de la ira, y como una forma de penitencia por la sangre derramada durante la cazas, (los mayas tenían como “cosa horrenda” cualquier derramamiento de sangre si dicho derramamiento no era en sus sacrificios), por eso cuando iban a la caza invocaban al dios de la caza, le quemaban copal y si podían le untaban al rostro del ídolo de la caza, la sangre del corazón de la presa.
En las proximidades del inicio delmes uinal ceh, existía una fiesta muy grande y de fecha movible que duraba tres días, con quema de copal, a la cual Landa llamaba “sahumerías”, ofrendas y borrachera. Los sacerdotes tenían cuidado de avisar con tiempo para realizar un ayuno previo.
En el mes mac, la gente anciana realizaba una ceremonia llamada “tupp kak” (matar el fuego), era dirigida a los dioses de los panes y a Itzamná, en una fogata quemaban corazones de aves y animales, una vez incinerados los corazones apagaban el fuego con cántaros de agua. Se juntaba el pueblo y los sacerdotes y untaban con lodo y betún azul los primeros escalones de las escaleras de sus templos. En esta fiesta no realizaban ayuno, a excepción del sacerdote.
Diego de Landa no describe ceremonias correspondientes al uinal Kankin, hasta la fecha se desconocen los dioses que se honraban en este período del año maya.
En el mes muán correspondía a los cultivadores de cacao realizar una ceremonia a los dioses Chac Ek chuah, y Hobnil, sacrificaban un perro manchado con el color de cacao, y quemaban incienso y ofrecían iguanas de las azules (probablemente untadas de betún azul) y ciertas plumas de pájaros, terminada la ceremonia los mayas se comían las ofrendas.
En el mes pax, la ceremonia se llamaba 'pacum chac, y por un período de cinco noches se juntaban los señores (batab) y los sacerdotes (ah kin) de los pueblos menores (batabil), en las capitales y veneraban a Cit chac cob. Se homenajeaba con copal al jefe de los guerreros (nacom) durante cinco días, realizaban un baile de los guerreros llamado HOLKANAKOT. El sentido de esta ceremonia era para pedir a sus dioses alcanzar la victoria frente a sus enemigos. Se sacrificaba un perro, al cual se le extraía el corazón, se rompían ollas grandes que contenían bebida, y daban por finalizada la ceremonia, regresando a sus pueblos.
Durante los meses kayab y cumku en cada población hacían fiestas a las cuales llamaban zabacilthan, se reunían para presentar ofrendas, comer y beber preparándose para el uayeb, el mes corto de los cinco días nefastos. Cuando llegaban los cinco días sin nombre conocidos como uayeb, los mayas no se bañaban, no hacían obras serviles ó de trabajo, porque temían que al realizar alguna actividad, les iría mal.

Los mayas, erigieron estelas para conmemorar fechas de acontecimientos importantes, los sitios donde mayor número de estelas se han encontrado son Uaxactún y Tikal; dichas estelas corresponden al período clásico. Para los mayas el tiempo era cíclico, de acuerdo a la cuenta de los katunes (períodos de 20 años), de esta manera profetizaban los eventos futuros. Una de las fechas que vaticinaba guerras, conquista y cambio, era el katún 8 ahau, y es la fecha que se describe en el Chilam Balam de Chumayel, como una fecha crítica para los mayas, en especial para los Itzáes:
En el primer katún 8 ahau del 415-435 d. C, los itzáes llegaron a Bacalar; en otro katún 8 ahau del 672-692 d. C, los itzáes abandonaron Chichén Itzá y se fueron a Chakán Putum; En otro katún 8 ahau (928-948 d. C.), los itzáes regresan a Chichén Itzá, durante el siguiente 8 ahau de 1185-1205 d. C. los cocomes hacen la guerra a los itzáes, que tienen que huir al Petén Itzá. En otro katún 8 ahau (1441-1461 d. C.) los Tutul xiúes hacen la guerra a los cocomes y abandonan las grandes ciudades en la península de Yucatán. Finalmente, sólo unos meses antes del retorno del 8 ahau correspondiente 1697-1717 d.C, el último reducto de los itzáes en Tayasal es conquistado por los españoles.
En el período clásico, las estelas en donde se llevaban los eventos cronológicos, son sustituidas por códices, que se escribían en papeles fabricados de la corteza de un árbol parecido a la higuera llamado "amate". Desgraciadamente fueron quemados por los misioneros y frailes quienes consideraban que eran paganos, solo unos cuantos fueron rescatados.
Después de la conquista, se escribieron manuscritos, donde narraban los acontecimientos recordados más importantes, se les conoce con el nombre de Chilam Balam. Sus registros provienen de de la tradición oral. Chilam significa ‘el que es boca’ y balam significa ‘brujo’ o ‘jaguar’. Chilam balam era un sacerdote adivino de Maní, que tenía una gran reputación.
Son varios los manuscritos llamados Chilam balam. El más completo e importante es el de Chumayel. Los manuscritos también incluyen las «profecías mayas» de acuerdo a la periocidad cíclica del tiempo maya.


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